Soldados

tropaHa llegado un pequenno grupo de soldados christianos a Qusubra. Son alegres et ruidosos, et el pueblo paresce contento por sentirse protegido, a pesar de que este “exército” tan reducido non podría façer frente a una sola andanada de los arqueros Sinhayas. A mí me preocupa su llegada, pues sólo puede significar que Alfonsso da crédito a la possibilidad de que Al Murabitun venga de camino. El Cadí ha agasajado a sus nuevos huéspedes, que acamparán dentro de las murallas del castiello. Nos ha pedido un gesto de buena voluntad para con los que vienen a protegernos, o dicho de otra forma, que el conçejo ceda parte del grano almaçenado para su avituallamiento.

Los soldados se pasean por el zoco de vez en cuando. La novedad de su presencia et lo exótico de sus vestimentas han despertado la curiosidad de todos. Incluso Asad, el mediano de mis fillos, diçe agora que quiere ser guerrero christiano. Con otras ropas podría pasar por rumí, et me sorprende quán façilmente aprenden los más jóvenes la lengua de los nortennos. Mi fillo se pasea entre los soldados imitando su lengua et expresiones, et ellos le saludan como si fuera su general. Sinceramente, la presencia de los soldados ha conseguido levantar el ánimo en estos tiempos tan dificultosos.

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