Refugiado en el castiello

calabozo13 de agosto

   El sol de agosto es implacable. Sin agua nin comida, he deçidido acercarme al castiello, pues no veo otra alternativa. A colpes et empellones me han ençerrado es un oscura mazmorra. Cuando estaba ya a punto de rendirme al suenno, he oído unas voces que parescen salir del muro ¡Claro! ¡los canales que conduçen el agua de las terraças a los aljibes! Por ellos viaja también la voz. La situación debe ser muy grave, pues fablan a gritos, et se oyen palabras como «se burló de vos en Aledo» «Rey de Valençia» «perescen en las batallas». Una voz autoritaria ha impuesto silençio, al tiempo que se ha abierto la puerta de mi çelda et un soldado me ha arrastrado hasta un establo en el que otros cuarenta o cincuenta desarrapados como yo tratan de resguardarse del sol. «Aquí tenéis otro valiente caballero» ha dicho entre carcajadas, al tiempo que me arrojaba entre ellos como si fuera un fardo.

Ur ben Ximeón

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