Jornada XVI

arengaalmoravide La noche ha sido espantosa. Apenas he podido dormir, pues los tambores no han cesado de sonar, pero luego todo han sido pesadillas. He visto en sueños al padre Esteban, con el cuerpo desgarrado pero feliz por creernos ante la tumba de Sant Iago; he recordado las mulieres et fillos que apresaron los sihayas cerca de Mérita et a mis compañeros de infortunio, que non he vuelto a ver.

Agora estamos formados de espaldas a la salida del sol. Non entiendo de estrategias, pero colocarnos a los andalusíes en el centro, a pie, sin más defensa que una lanza et un escudo, me paresce una trampa en la que somos el cebo. Si su caballería pesada embiste contra nosotros nos barrerá como un huracán.

Tiembla el suelo bajo la carrera de mil caballos que galopan hacia nosotros. Este es mi último pergamino. Voy a guardarlo entre la ropa, con los demás que forman esta crónica, et que Dios nos proteja.

Ximenus ibn Manné

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