Jornada X

mazmorra

A la llegada a Metellinum nos han encerrado en las mazmorras de su fortaleza, situada en lo alto de un cerro. Mis esfuerzos por explicarles que somos peregrinos et que el gobernador de Isbiliya nos ha dado un salvoconducto son inútiles. El pergamino ya fue pasto del fuego el primer día et non paresçen entender mis palabras.

A lo largo del día la estrecha celda en que nos encontramos se ha ido llenando con nuevos captivos, hasta el punto de que non podemos sentarnos en el suelo. La calor, la fambre et la sed se unen al hedor de las inmundicias et los cuerpos et han fecho que algunos non puedan soportarlo et caigan al suelo, do permanecen inertes baxo los pies de los otros.

Ximenus ibn Manné

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