Historia y batallas

Consuegra MedievalReverendísmo Pater,

Scribo desde una de las estançias deste castiello, habilitada como scriptorium para continuar la chrónica de Don Alfonsso. El traballo avanza a buen paso, et tenemos preparados varios legaxos listos para ser illustrados et annadidos al libro. Non podremos enviarlos de momento, pues los almorávides ya están próximos et los caminos non son seguros.

La falta de materiales de scriptura ha quedado al fin solventada. Pude surtirme en la casa de Dominico, el Tendero. Quando le fablé de nuestra missión quedo muy impressionado. Confesó que comparte nuestra pasión por la estoria, et reconoçió que lleva un tiempo tratando de registrar todos los aconteçimientos de importançia que suçeden en aquesta cibdad. Me ha mostrado un fermoso armario repleto de pergaminos, et me ha invitado a visitarle siempre que nesçesite consultar su particular biblioteca.

He sido llamado en varias ocasiones a presençiar reuniones del Rey con varios nobles, seguramente para dexar constançia scrita de lo que allí se fabla. Don Alfonsso non pareçe dispuesto a permitir que los Almorávides nos sitien, et quiere presentarles batalla sin darles ocasión de rescibir refuerzos. Adelantar la batalla evitará además que el enemigo siembre la rebelión entre los moros de Cossogra, que ya trataron futilmente de levantarse en armas por exigirles el mismo esfuerzo que al resto de los vasallos en estos tiempos de guerra.

Sé de buena tinta que muchos de los nobles presentes non aprueban el plan de Don Alfonsso, mas uno sólo fabló abiertamente sobre su opinión, et non pudo ser otro que Diego Rodríguez, fillo del de Vivar. Está claro que la falta de experiençia nubló su juiçio, et su salida de tono puede haberle fecho perder a los pocos amigos que le quedaban aquí. Un noble experimentado non se habría opuesto a la voluntad del Rey sin haber fecho gala de sutileza con anterioridad para ganar sufiçientes apoyos. Agora Don Diego queda vulnerable et desprotegido ante sus muchos enemigos et los de su padre.

Los días paresçen pasar muy lentos quando sabemos que queda tan poco tiempo para la batalla. Mientras tanto ocupo el los días orando, traballando, et observando a los habitantes de este castiello, como un muchacho moro que llegó façe poco,et va diçiendo que quiere ser caballero christiano. Buena sennal, sin duda, en estos momentos que andamos tan nesçesitados de todas las fuerzas que podamos reunir.

 Fray Pelayo de Oviedo

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