Extramuros de Medellín

tambores    Tenemos que esperar unos días en Madallín hasta que llegue el resto de las tropas. Los guerreros están nerviosos, pues anhelan entrar en combate et no les permiten ir a la ciudad. La tensión contenida ya ha provocado alguna pelea que ha sido duramente castigada. Yo me distraigo paseando entre las tropas et viendo las mercancías que van entrando et saliendo. De vez en cuando me sorprendo imitando con los dedos el ritmo de las llamadas que ensayan mis hermanos con sus tambores. Están fabricados con piel tensada de los hipopótamos, unas enormes bestias cazadas en los confines del Imperio.

    Nuestro exército cuenta con miles de guerreros et muchas tropas auxiliares andalusíes, así que no entiendo la necesidad de adiestrar a cautivos et chusma para el combate. Uno de los grupos se negaba a entrenar et se ha producido una situación desagradable cuando el más altanero ha sido apaleado por ello. Todos los presentes le rogábamos que olvidara su orgullo, cogiera la maldita espada de madera et se pusiera en pie. Un oficial de bajo rango me ha dicho que son espías mozárabes que iban al Norte haciéndose pasar por peregrinos. Había también un cautivo, cristiano sin duda, que fingía no tener habilidades para el combate, pero su complexión et ademanes dicen lo contrario. Tal vez sea un desertor norteño que quiera pasar desapercibido.

Yaqub ibn al-Hadar

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