Epílogo

auroraSennora,

    Le escribo para expresarle mi preocupaçión por el estado de su filla Aurora. Como probablemente ya sabrá, el exército de nuestro Sennor Alfonso fue derrotado por los Almorávides, que agora les sitian en el castiello de Cossogra. Nadie paresce preocupado, pues diçen que los Almorávides non tienen víveres suficientes para rendir por hambre el castiello, ni armas de asedio para tomarlo por asalto, ansí que deberían marcharse pronto.

    Hemos sabido por un mensaxero, enviado por Sancho Díaz, que su amigo Alonso, vuestro yerno, fue muerto durante la batalla quando cubría la retirada de nuestro Sennor Alfonso. Pudo matar a un joven guerrero Almorávide, pero fue derribado del caballo por una flecha. Aurora rescibió la notiçia con el rostro blanco como la cera et fincó las rodillas en el suelo, mas non lloró ni dixo nada. Tan sólo pidió al mensaxero que repitiera la noticia varias veçes, et luego miró al suelo con los ojos muy abiertos. Le ayudaron a ir a su alcoba, que fue preparada para el luto.

    Se me permite visitarla una vez al día para llevarle la comida, aunque últimamente retiro los platos en el mismo estado que los dexé el día anterior. Durante la mayor parte del tiempo muestra una gran lucidez, et pide notiçias sobre el asedio de Cossogra. Me cuenta sus planes de viaxar allá quando no haya peligro para recuperar el cuerpo de su esposo et darle Christiana sepultura en Zamora, o incluso quedarse allí a vivir

    Otras veçes se muestra desorientada por la ausençia de luz et incluso non paresce saber que haya habido batalla alguna. He rogado que la dexen volver bajo vuestro cuidado, pero los médicos de la corte desaconsexan viaxe alguno antes del naçimiento de la criatura, pues non cumplir escrupulosamente el luto podría ser perjudicial para el alma del fillo que espera. Donna Isabel quiere que la visiten sus médicos, pero non sería prudente que sea visitada por moros cuando su esposo ha sido muerto en batalla. A veçes se sobresalta por cualquier ruido et llama a su marido.

    Os ruego que vengáis a Toletho a por ella quando sea posible. Temo por su salud, por su fillo et por su cordura. Sé que a vos os escucharán.

    Siempre a vuestro serviçio,

        Elvira

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