El armario

manuscritoHe visitado a Dominico, el Tendero, para comprar tinta. Se ha alegrado de que continúe con mi libro de días et non olvide el oficio de escribir, aunque ya non trabaje para el Cadí tras el advenimiento de los Christianos. Me ha insistido, una vez más, en la importancia de registrar la estoria et guardar todas las chronicas posibles por mundanas que sean. Non sé a quién podrán interesar las andanzas del agora agricultor Alîm ibn Manna, pero espero poder enseñar el arte de la escriptura a mis fijos quando sean mayores, et non debo perder la práctica.

Dominico me han enseñado un armario que acaba de comprar a Muntassir, el carpintero. Es una bella pieza fecha con tres tonos de madera. Tiene formas geométricas talladas en los cajones et bordes que asemejan columnas. Diçe que lo usará para guardar sus pergaminos, pues su colección cresçe et su esposa se queja día tras día del desorden. Afortunadamente mis escritos ocupan poco, et ‘Aadila aún non me reprocha mi afiçión.

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