Dirección Toledo

ibnhavy     Por fin se ha reiniciado la marcha y caminamos ya hacia Tulaytulah. El motivo de nuestra acampada era esperar  de la llegada de más tropas al mando del mismísimo general Muhammad ibn al Havy, a cuyas órdenes estamos ahora. Es un hombre singular que ha ganado nuestro respeto con sus acciones et su diligencia en el deber. Definitivamente paresce que nuestro amado emir Yusuf ibn Tasufin se ha quedado en Qurtuba et no nos guiará en persona durante el combate.

    Trato de disimular mi impaciencia cuando fablo con Rachid. Desde que salimos de Márida ha dejado de contarme estorias sobre lo que vemos et tan sólo responde a preguntas directas. Seguramente considera mi excitación ante el combate como algo pueril, et eso me avergüenza. Cada hombre se enfrenta a la guerra et la muerte de forma diferente. Unos anhelan la gloria futura, otros rehuyen de los demonios del pasado.

    Pongo mi destino en manos de Dios, pues sólo Él nos guía et conoce nuestro fin. Si dispone que muera et sea llevado al Paraíso abrazaré con gozo su voluntad. Aun existiendo grandes posibilidades de sobrevivir al combatir en el bando de Dios, prefiero no imaginar cuál sería mi futuro más allá de la Yihad, pues no quiero desafiar los designios del Todopoderoso. No temo a la muerte, pues será para mayor gloria del Islam, ni temo al dolor, pues la fe me confortará. Desde que formo parte de los guerreros Al Murabitún he vivido de acuerdo con las leyes divinas. Mi vida anterior quedó atrás, et mi pasado fue enterrado bajo las dunas del desierto. Luchar en la Yihad limpiará sin duda cualquier pecado cometido durante mi anterior vida. Confío en mi mérito et en mi destino.

Yaqub ibn al-Hadar

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