Diego Rodríguez

entrenamientoVarios días façen ya desde que estoy en el castiello. Mi mujer et mi filla quedaron destroçadas quando supieron lo que habemos de façer para salvar a Habîb, pero creo que ‘Aadila ha comprendido la situación, et en el fondo sabe que Asad estará más seguro en el castiello que en Qusubra. En el fonsado somos varios los auxiliares que entrenamos con la lança, et algunos pastores con honda. Non todos somos de Qusubra, et hay varios que non conosco que habrán llegado con el exército. Normalmente entreno con un christiano forastero que se face llamar Garcés. Es poco fablador, et paresçe demasiado bien adiestrado para ser un simple villano. Hoy non pude contenerme más, et le fice ver lo extraño de su destreza. Reaccionó violentamente, me tiró al suelo et me dixo: “Tú non sabes nada sobre mí o sobre la guerra. Si quieres sobrevivir et abraçar de nuevo a tu familia te ayudaré, pero non fagas más preguntas”.

Día a día llegan más omes de diferentes lugares. Façe poco llegó un tal Diego Rodríguez junto a un exército. Al paresçer es el fillo de un gran guerrero caído en desgraçia al que llaman el Sidi. Creo haber escuchado ya ese nome et algunas de sus façañas, pero es difícil diferençiar rumores de fechos. Mientras tanto, mi fillo Asad se pasea por los barracones fablando con unos et con otros en la lengua de los rumíes. Paresce ajeno a su situaçión de rehén.

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