Crónica XXVII

zoco

Aquesta mañana hemos tenido una discusión que ha podido ser grave. Caminábamos Diego et yo por el zoco cuando hemos visto cómo un grupo de leoneses apaleaba cobardemente a un home indefenso. Al  vernos con las espadas desenvainadas han huido soltando maldiciones, mientras una joven judía se ha agachado junto a él para tratar de reanimarlo. Diego  ha cogido en brazos al herido et hemos seguido a la  judía hasta su casa. «¿Es tu hermano? o… ¿ tu prometido?» le ha preguntado. La mulier se ha quitado el velo et una melena larga et negra ha quedado al descubierto. Sus ojos, negros et profundos, se han clavado en los de Diego. «No estoy comprometida, señor»

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