Crónica XVI

arrabales

Las tiendas se apiñan junto al arrabal, do viven los caballeros más veteranos en casuchas medio derruidas.  Unas quince personas, entre caballeros et escuderos, nos amontonamos con nuestras escasas pertenencias bajo una jaima oscura, sin duda  botín de alguna batalla. Desde aquí veo las murallas de Valençia, tras las que se encuentra nuestro nuevo señor, Rodrigo Díaz de Vivar. «Mañana le conocerás», me ha prometido Bermudo, henchido de orgullo. «Se alegrará de verte».

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