Crónica VIII

moncayo

 Día a día descubro nuevas tierras. Hemos dexado a nuestra espalda el Monte Cayo et nos adentramos en un territorio que, según afirma Bermudo, puede resultar peligroso. A partir de agora evitaremos los caminos et los poblados. Al parescer las gentes que habitan las aldeas son pacíficas, pero los montes están plagados de ladrones et asesinos, por lo que podrían tomarnos por tales et apresarnos. Non encendemos fuego por la noche, por lo que non sé si temo más a los bandidos o a los lobos.

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