Crónica IV

lampara

Poco antes del toque del Angelus  ha venido a buscarme a la huerta el hermano Anselmo. Fatigado por la carrera apenas ha balbucido unas palabras, pero he comprendido enseguida que algo grave ha sucedido et que el  prior reclama mi presencia. Sucio de tierra el hábito et embarrados los pies he acudido a la sala capitular. Cuando mis ojos se han acostumbrado a la oscuridad me ha dado un vuelco el corazón:  junto al padre Estanislao he distinguido la inconfundible figura mutilada de Bermudo.

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