Cossogra

zocoReverendísimo Pater,

Ha unos días que llegamos a Cossogra, al sur de Toletho. El Rey nuestro sennor ha deçidido salir al encuentro de los Almorávides et presentarles batalla en lugar de aguardar tras las murallas. A nuestro encuentro fuimos rescibidos por el Conde de Naxara Garçía Ordonnez et otros nobles llegados con antelaçión. Tras la recepción, entramos al castiello, flanqueados a uno et otro lado por los naturales del lugar, que vitoreaban el nombre de Don Alfonsso. Nuestra llegada pareçe ser motivo de gran alegría para estos siervos, pues el alcaide nos ha agasaxado con un banquete preparado con viandas donadas de buena voluntad por ellos mismos, según sus propias palabras.
Espero poder continuar mi labor de chronista a buen ritmo pese a haber podido traer a uno de mis aiudantes et non disponer de todos los materiales neccesarios, pues los fechos se suçeden a maior veloçidad de la que nuestras plumas pueden recogerlos, et non quisiera que la falta de tinta frene nuestra estoria. Uno de los contadores de intendençia me ha recomendado comprar repuestos de scriptura en la casa de Dominico, el Tendero.
La cibdad de Cossogra ha unas defensas imponentes. El castiello se alça sobre una colina impracticable por un lado, mientras que el otro dispone de un río como fosso natural, amén de varios arroyos que corren por los contornos. Desde la torre del homenaje se tiene una buena visión de los movimientos enemigos, et dispone de buenas reservas de víveres para garantizar una buena posiçión en caso de asedio. Mucho me temo que peor suerte correrán los habitantes que non puedan guardarse tras los muros del castiello.
Paseaba por el zoco de Cossogra cuando asistí a un succeso estranno. Dos soldados christianos maltrataban a un judío (un espía o un mago, por lo que me contaron otros testigos), cuando fueron detenidos por un caballero cuyas armas non pude conoçer al prinçipio. Quise açercarme a ver al maltratado quando los soldados se alexaron, mas sólo llegue a ver cómo era sacado de ahí a toda priesa por Diego Rodríguez, el caballero misterioso, junto a uno de sus soldados et una mujer con velo.

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