La Batalla de Consuegra

Por José García Cano

Partiendo del año 1.085, empezamos este viaje situándonos en la imperial Toledo, recién conquistada por Alfonso VI. A raíz de ello, los reyes Tayfas de Sevilla, Granada y Badajoz, solicitan la intervención del emir almorávide Yusuf Ibn Tusfin, que vencería al rey castellano el 26 de octubre de 1.086, en la batalla de Sagradas cuyo ejército huía en desbandada ante el valor y defensa de los africanos.

A partir de este momento la dinastía almorávide se va apoderando poco a poco de las dinastías Taifas. Mientras tanto, uno de los personajes más aclamados de la época que representamos, y de la misma reconquista española, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, mantenía controlado el flanco levantino, hasta que en 1.094 entró en Valencia y se estableció en la ciudad. Desde allí, sería de donde partiera el protagonista de nuestra conmemoración: Diego Rodríguez, hijo del Cid, que fue enviado a luchar junto al Rey Alfonso, en defensa de su reino. En el año 1.097 las tropas de Yusuf venidas desde Córdoba, arremeten contra las del rey Alfonso, y provocan su huida hacia el castillo de Consuegra donde aguantan un asedio de ocho días, según las crónicas. En el ataque no se pudo evitar la desdichada muerte de Diego, el único hijo varón del Cid.