Comienzan a llegar tropas

lampara

6 de agosto

  Tengo seca la garganta. Al abrir los oxos descubro una estançia abovedada, iluminada por una oscilante lámpara de aceite. Al tratar de incorporarme, mil aguijonazos han recorrido mi cuerpo… No puedo mover el brazo siniestro, noto hinchados los labios, el oxo diestro apenas lo puedo abrir… «Calma, no trates de moverte» me dixe una dulçe voz. «¿Qué ha ocurrido?» pregunto. «Graçias a Dios, cuando esos salvajes começaron a golpearte llegó un apuesto caballero, joven et fuerte et, apenas desenvainó la espada, los dos vellacos fuyeron cual alma que lleva el diablo. Diego, dixen que es su nome, et Rodríguez su linaje»

   El hondo suspiro de Shara me face sospechar que, a costa de mi desgraçia, su joven coraçón late enamorado.

Ur ben Ximeón

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