El espía

lamparaNon estoy orgulloso de los fechos acaesçidos hoy, mas me veo forçado a escribirlo et dexar constançia. Tal vez mi verdadero propósito sea poder reflexionar sobre ello, pues me parecerá irreal hasta verlo por escrito. Ayer llegó a Qusubra un pastor que deçia haber vendido sus ovejas et ir de camino a unas tierras cercanas donde vive su amo. Quería beber aqua et comprar pan, así que iba preguntando donde podía proveerse dellos et si los había en buena cantidad. Así mesmo, el pastor había estado tiempo fuera et le llamaron la atención los vigías et patrullas que agora entran et salen con frecuençia. Alguien dixo que su curiosidad era malsana et sospechosa, et las acusaçiones de ser espía alevoso de Al Murabitun no tardaron en llegar, sobre todo por ser el pastor de una tribu berebere, o al menos paresçerlo.

Las patrullas non pudieron façer nada por él, o non quisieron. La muchedumbre se fiço con él et le lincharon. Non podré olvidar el terror de sus ojos incrédulos cuando se avalançaron. Siento vergüença por non haberlo evitado, mas ¿qué podría haber fecho yo? ¿façerme matar para que non le maten a él? ¿dexar sola a mi familia por un desconoçido? Non puedo dexar de pensar que tal vez todos los que non fiçieron nada pensaban como yo et fue el miedo quien consintió la atroçidad.

Soldados

tropaHa llegado un pequenno grupo de soldados christianos a Qusubra. Son alegres et ruidosos, et el pueblo paresce contento por sentirse protegido, a pesar de que este “exército” tan reducido non podría façer frente a una sola andanada de los arqueros Sinhayas. A mí me preocupa su llegada, pues sólo puede significar que Alfonsso da crédito a la possibilidad de que Al Murabitun venga de camino. El Cadí ha agasajado a sus nuevos huéspedes, que acamparán dentro de las murallas del castiello. Nos ha pedido un gesto de buena voluntad para con los que vienen a protegernos, o dicho de otra forma, que el conçejo ceda parte del grano almaçenado para su avituallamiento.

Los soldados se pasean por el zoco de vez en cuando. La novedad de su presencia et lo exótico de sus vestimentas han despertado la curiosidad de todos. Incluso Asad, el mediano de mis fillos, diçe agora que quiere ser guerrero christiano. Con otras ropas podría pasar por rumí, et me sorprende quán façilmente aprenden los más jóvenes la lengua de los nortennos. Mi fillo se pasea entre los soldados imitando su lengua et expresiones, et ellos le saludan como si fuera su general. Sinceramente, la presencia de los soldados ha conseguido levantar el ánimo en estos tiempos tan dificultosos.

Las campanas

campanasNunca me acostumbraré al sonido de las campanas. Non es un toque desagradable, et non es la primera vez que doblan al viento, pero hasta façe poco los christianos sólo las tocaban con ocasión de sus grandes festividades. Agora parescen aclamar a su dios a todas horas, et non hay día en que su ecclesia non nos recuerde el lento caminar del sol por el cielo. No ha mucho del día en que unos caballeros christianos llegaron diçiendo que nuestro señor agora se llama Alfonsso, que agora somos sus vasallos porque aquestas tierras forman parte de la dote de una señora con la que se ha desposado, o tomado como concubina, que uno escucha cualquier cosa paseando por el zoco.

Yo non me preocupo destos assuntos, et me da un ardite quien nos gobierna, pues jamás vino aquí nuestro anterior señor, et jamás vendrá el llamado Alfonsso. Los días seguirán pasando, con campanas o sin ellas, et el tiempo transcurrirá tranquilo et falto de sobresaltos en mi querida Qusubra, o Cossogra, como insiste en llamarla el nuevo Cadí.

El armario

manuscritoHe visitado a Dominico, el Tendero, para comprar tinta. Se ha alegrado de que continúe con mi libro de días et non olvide el oficio de escribir, aunque ya non trabaje para el Cadí tras el advenimiento de los Christianos. Me ha insistido, una vez más, en la importancia de registrar la estoria et guardar todas las chronicas posibles por mundanas que sean. Non sé a quién podrán interesar las andanzas del agora agricultor Alîm ibn Manna, pero espero poder enseñar el arte de la escriptura a mis fijos quando sean mayores, et non debo perder la práctica.

Dominico me han enseñado un armario que acaba de comprar a Muntassir, el carpintero. Es una bella pieza fecha con tres tonos de madera. Tiene formas geométricas talladas en los cajones et bordes que asemejan columnas. Diçe que lo usará para guardar sus pergaminos, pues su colección cresçe et su esposa se queja día tras día del desorden. Afortunadamente mis escritos ocupan poco, et ‘Aadila aún non me reprocha mi afiçión.

La carta

saqueo_almHe resçibido carta de mi hermano Yahya. Llevaba tiempo sin tener noticias suyas, et aunque me alegro de saber de él, las nuevas non son buenas. Al parescer, los rumores sobre el regreso de los guerreros llamados Al Murabitun son ciertos. Han vuelto a Al Andalus entonando cánticos de Yihad, han entrado en Qurtuba et marchan haçia el norte façiendo retumbar el suelo con el sonido de sus tambores. En Qurtuba requisaron todas las armas de la ferrería del pobre Yahya et le obligan a acompañarles como auxiliar, aunque insiste en que le tratan bien.

Me he visto en la obligación de comunicar al conçejo el contenido de la misiva, pero tan sólo pude fablar con mi viejo maestro Tawfiq, cuyos años parescen respetar los Christianos, pues aún permanesce en su puesto.