La Despedida

Pelayo de Oviedo

A Dominico, Tendero de Cossogra,

Amigo Dominico,

Me encuentro oculto en una estançia del castiello de Cossogra, desde donde te scribo estas líneas. Un juglar, superviviente de la batalla en la que fue forzado a lidiar, ha açeptado llevarte aqueste mensaje secreto que ha de ser mi despedida.

Los Almorávides levantaron el sitio anoche, et tras proclamar su victoria agora marchan haçia Córdoba. Grandes nuevas para nosotros, aunque los días non fueron fáçiles durante el asedio.

Don Alfonsso et sus más allegados insistían en que les mostrara lo scrito de la batalla, en espeçial cómo había narrado la muerte en batalla de Diego Rodríguez. Fueron sutiles al prinçipio, mas non tardaron en aflorar sus nervios et finalmente el Rey me llamó a capítulo. Garçía Ordonnez guardaba la puerta quando Don Alfonsso inquirió abiertamente sobre mis ambiçiones, si deseo riquezas, façer carrera eclesiástica o retirarme de nuevo a Safagún. Fabló sobre cómo una chrónica negativa puede ser un golpe fatal para la moral del exército christiano, et façer caer en desgraçia al chronista sin importar quan verdaderas sean sus palabras. Díxome también que la lealtad es siempre apreçiada et premiada. Alguien de mis habilidades et sabiduría podría convertirse en Consellero Real, et incluso llegar a ser obispo.

Non ambiçiono poder, riquezas ni cargos, mas si rechazo la petiçión del Rey, él mismo tomará lo que desea et cumplirá su fin. He deçidido açeptar su propuesta. La chrónica de la Batalla de Cossogra et la muerte del fillo del Campeador será una anécdota en el libro de la estoria que quedará olvidada bajo el peso de los siglos. Los pergaminos originales serán destruidos por el fuego, mas lo que el rey non sabe es que yo había ocultado algunas de las páginas con fallos et errores para mostrar al Abad de Safagún.

He escondido en lugar seguro aquestas páginas: los restos de la estoria completa et verdadera de la batalla de Cossogra et la muerte de Don Diego. El juglar se reunirá con tu fillo Francesco, para entregarle aquesta carta et darle las instrucciones para hallarla. Te ruego, amigo Dominico, que tú et tus desçendientes guardéis aquesta chrónica para façerla cosnoçida quando el momento sea propiçio, ya sea en un anno, veinte o novecentos. Estoy seguro de que tu fillo et sus descencientes estarán a la altura de tan grande tarea.

Se despide tu amigo,

Pelagio de Oviedo.

La Corte de Toledo

sanbenitoReverendísimo Pater,

He rescibido con alegría vuestra carta e consexos, mas quiero aliviar vuestras preocupaçiones, ya que en modo alguno la vida en la Corte de Toletho ha menguado mi escrupulosidad en el cumplimiento de la Regla. De Maitines a Sexta oro en compannia dotros monges que acompannan al Rey, pues es complicado salir de la cibdad durante la nocte, et Don Alfonsso requiere nuestra pressençia hasta el Angelus. Para el resto de horas, hasta Completas, tengo permiso para atender a las oraçiones del Convento de Sanct Clemente, donado por su Emminençia Don Bernardo. Su ubicaçión extramuros de Toletho face que los viaxes resten tiempo a mis labores en el scriptorium. Habré de contemplar alternativas si Nuestro Sennor Don Alfonsso non permite que resida en el convento como sería mi deseo.

Los traballos de scriptura marchan a buen paso. Mis aiudantes son laboriosos et aprenden apriesa. Non sufrimos demasiadas interruçiones, salvo algún noble que se interesa por la marcha de la crónica, o más bien por lo que se diga dél en ella. El Conde de Náxara, Garçia Ordónnez, es espeçialmente insistente, et no pregunta sólo por el reflexo de sus fazannas, sino que paresce querer cosnocer el retrato de todas las personnas destos Reinos, desde el Rey Don Alfonsso a Roderico de Vivar. Don Garçia insiste en ponerse a la nuestra disposiçión, et nos manda golosinas et regalos que refusamos con toda la delicadesa possible.

Non todos los visitantes son molestos, et algunos son decho interesantes para nuestra misión. Ayer mesmo vino una dama llamada Donna Aurora a pedirnos una pluma para escribir a su madre. Non disponemos de suministros de scriptura en cantidad, pero non tuve valor de negar su petiçión. Nos rogó que le acompannemos algún día a oír misa en la ecclesia del Salvador, et ha insistido en presentarnos a su esposo, un caballero llamado Don Alonsso, quien podría sernos de gran aiuda en nuestro traballo, pues cosnoce los detalles del exército et su preparaçión della campanna.

Se despide vuestro humilde hermano,

Fray Pelagio

Dudas históricas

Google-Image-Result-for-http-www.currybet.net-images-articles-2009-chronology-eadwine.jpg A Don Pero Obispo de Leó

Excelençia Reverentísima,

Aprovexo el envío de un correo de Toletho a Leó para dirixirme directamente a Vuestra Emminençia. Non pretendo evitar al Reverendísimo Abate de Safagún, nuestro intermediario habitual, sinon que es la urgençia et mi pobreza d’espíritu quien me guía en aquestos apresurados momentos. He de consultar con Vuestra Eminençia ciertas dubdas conçernientes al tono et contenido de los capítulos encargados a nos para la Crónica de Nuestro Sennor Don Alfonsso. Non quisiera que hobieran differençias apreciables que un lector avezado podiera observar.

Comienzo con una inquietud referente al retrato de las personalidades. Non sé si hemos de reflexar a aquellos çercanos al Rey d’acuerdo con nuestra perçepçión, o según quan caros sean para Nuestro Sennor. Alguna de las personas d’aquesta Corte bien pareçén más preocupados por brindar la desgraçia de sus enemigos que por traballar en un beneficio común que eleve a todos por igual. Hay un caso en espeçial en que el odio paresçe movido por una envidia malsana et morbosa que ha nublado su entendidmiento. Non podría predeçir los límites que podiera cruzar alguien guiado por tal rencor, pero temo non reflexar de forma favoresçedora a aquesta persona debido a su çercanía con Don Alfonsso.

Antes de continuar con la siguiente questión, he de contar a Vuestra Emminençia el motivo de que tal dubda sea planteada por quien non es omne de armas nin conosce estrategias de milites. Pocos días ha que fui presentado a Don Alonsso, caballero de Zamora que forma parte del exército de nuestro Sennor xunto a algunos de sus paisanos. Don Alonsso me fabló sobre el exército Almorávide, de cómo crescen día a día annadiendo captivos a sus filas, non reparando si son moros o christianos, o incluso secuestrando peregrinos en su camino a la tumba de Sant Yago. Tras fablar de la amenaza Almorávide, Don Alonsso me confió que Nuestro Sennor planea salir al encuentro de los Murabitún et atacar frente a frente. Aquí es donde las dubdas surgen mi sennor, ya que Don Alonsso dixo que la meior strategia sería non pelear de frente, sinon esperarles en Toletho tras las murallas de la cibdad de Recaredo. Al parescer, otros nobles son de la misma opinión, et consideran desafortunado marchar al encuentro de un gran exército durante el verano por la seca tierra della Manxa.

¿Como puede un homilde scribiente siervo de Dios dubdar de las dotes de mando de Alfonsso VI Fortitudo, Imperator Totius Hispaniae, en su propia chrónica de guerra? ¿Qué he de façer, Eminentísimo Sennor? ¿Debiera recoger las dubdas de los nobles para engrandeçer a Nuestro Sennor en caso de victoria? ¿Qué facer en caso de que Don Alfonsso -Dios no lo quiera- sea derrotado? ¿Non debiera ser la Estoria un reflexo de los fechos para aleccionar a las generaciones venideras? ¿Non sería açertado incluir malos exemplos en estas lecciones? ¿Quál es el propósito de scribir los fechos, si non son más que para el luçimiento de los Sennores que lo requieren? Sé que la chrónica oficial de Nuestro Sennor Don Alfonsso podría ser mal lugar para ensayar aquestas novedades, mas fablando en términos generales ¿non sería mellor que scribieran la estoria personas non sufragadas por los sennores que deben retratarles?

Espero el valiosísimo consello de Vuestra Emminençia, que siempre aiuda a ver la luz en los momentos de obscuridad et flaqueza del alma. Se despide vuestro servidor

Fray Pelagio D’Oviedo

Cossogra

zocoReverendísimo Pater,

Ha unos días que llegamos a Cossogra, al sur de Toletho. El Rey nuestro sennor ha deçidido salir al encuentro de los Almorávides et presentarles batalla en lugar de aguardar tras las murallas. A nuestro encuentro fuimos rescibidos por el Conde de Naxara Garçía Ordonnez et otros nobles llegados con antelaçión. Tras la recepción, entramos al castiello, flanqueados a uno et otro lado por los naturales del lugar, que vitoreaban el nombre de Don Alfonsso. Nuestra llegada pareçe ser motivo de gran alegría para estos siervos, pues el alcaide nos ha agasaxado con un banquete preparado con viandas donadas de buena voluntad por ellos mismos, según sus propias palabras.
Espero poder continuar mi labor de chronista a buen ritmo pese a haber podido traer a uno de mis aiudantes et non disponer de todos los materiales neccesarios, pues los fechos se suçeden a maior veloçidad de la que nuestras plumas pueden recogerlos, et non quisiera que la falta de tinta frene nuestra estoria. Uno de los contadores de intendençia me ha recomendado comprar repuestos de scriptura en la casa de Dominico, el Tendero.
La cibdad de Cossogra ha unas defensas imponentes. El castiello se alça sobre una colina impracticable por un lado, mientras que el otro dispone de un río como fosso natural, amén de varios arroyos que corren por los contornos. Desde la torre del homenaje se tiene una buena visión de los movimientos enemigos, et dispone de buenas reservas de víveres para garantizar una buena posiçión en caso de asedio. Mucho me temo que peor suerte correrán los habitantes que non puedan guardarse tras los muros del castiello.
Paseaba por el zoco de Cossogra cuando asistí a un succeso estranno. Dos soldados christianos maltrataban a un judío (un espía o un mago, por lo que me contaron otros testigos), cuando fueron detenidos por un caballero cuyas armas non pude conoçer al prinçipio. Quise açercarme a ver al maltratado quando los soldados se alexaron, mas sólo llegue a ver cómo era sacado de ahí a toda priesa por Diego Rodríguez, el caballero misterioso, junto a uno de sus soldados et una mujer con velo.

Historia y batallas

Consuegra MedievalReverendísmo Pater,

Scribo desde una de las estançias deste castiello, habilitada como scriptorium para continuar la chrónica de Don Alfonsso. El traballo avanza a buen paso, et tenemos preparados varios legaxos listos para ser illustrados et annadidos al libro. Non podremos enviarlos de momento, pues los almorávides ya están próximos et los caminos non son seguros.

La falta de materiales de scriptura ha quedado al fin solventada. Pude surtirme en la casa de Dominico, el Tendero. Quando le fablé de nuestra missión quedo muy impressionado. Confesó que comparte nuestra pasión por la estoria, et reconoçió que lleva un tiempo tratando de registrar todos los aconteçimientos de importançia que suçeden en aquesta cibdad. Me ha mostrado un fermoso armario repleto de pergaminos, et me ha invitado a visitarle siempre que nesçesite consultar su particular biblioteca.

He sido llamado en varias ocasiones a presençiar reuniones del Rey con varios nobles, seguramente para dexar constançia scrita de lo que allí se fabla. Don Alfonsso non pareçe dispuesto a permitir que los Almorávides nos sitien, et quiere presentarles batalla sin darles ocasión de rescibir refuerzos. Adelantar la batalla evitará además que el enemigo siembre la rebelión entre los moros de Cossogra, que ya trataron futilmente de levantarse en armas por exigirles el mismo esfuerzo que al resto de los vasallos en estos tiempos de guerra.

Sé de buena tinta que muchos de los nobles presentes non aprueban el plan de Don Alfonsso, mas uno sólo fabló abiertamente sobre su opinión, et non pudo ser otro que Diego Rodríguez, fillo del de Vivar. Está claro que la falta de experiençia nubló su juiçio, et su salida de tono puede haberle fecho perder a los pocos amigos que le quedaban aquí. Un noble experimentado non se habría opuesto a la voluntad del Rey sin haber fecho gala de sutileza con anterioridad para ganar sufiçientes apoyos. Agora Don Diego queda vulnerable et desprotegido ante sus muchos enemigos et los de su padre.

Los días paresçen pasar muy lentos quando sabemos que queda tan poco tiempo para la batalla. Mientras tanto ocupo el los días orando, traballando, et observando a los habitantes de este castiello, como un muchacho moro que llegó façe poco,et va diçiendo que quiere ser caballero christiano. Buena sennal, sin duda, en estos momentos que andamos tan nesçesitados de todas las fuerzas que podamos reunir.

 Fray Pelayo de Oviedo

Vísperas de Guerra

frenteleonesReverendísimo Pater,

El correo regular se ha interrumpido. Los Almorávides controlan la mayoría de los caminos en torno a Cossogra, et interçeptan a cualquier mensallero. Si soy capaz de enviar a su reverençia este escrito es graçias a que el caballero Don Alonsso ha dispuesto un correo de urgençia para enviar a su sennora Donna Aurora que le espera en Toletho. Oraré para que aquestas cartas alcançen su destino, pues me dispongo a tratar asuntos de la mayor importançia.

He dexado algo de lado mis traballos en la chrónica durante los últimos días. El Rey et los nobles son más insistentes que nunca açerca de lo que está quedando scrito, et non se conforman con indagar, mas offreçen sugerençías et “proponen” correcciones.

Las tensiones cresçen día a día, et las sospechas de espionalle han fecho neccesaria la revisión et lectura de toda comunicaçión con el exterior por parte de los ommes del Rey. Comienzan a surgir disputas entre varios nobles que hasta agora paresçian unna et carne. El único que paresçe axeno a los nervios del combate es el fillo del Campeador, que permanesçe con sus ommes et non se mezclan con otros grupos. Non debe de ser difíçil cuando el resto de nobles esquivan su trato como si evitaran a un apareçido.

Ya se cosnoçen las órdenes para la batalla, que comenzará mannana, Día de la Ascensión. Don Alfonsso ha dispuesto que Don Garçia Ordónnez protexa la espalda de Don Diego, pese a las graves disputas que mantienen ambas familias. Sin duda alguna, Nuestro Sennor Don Alfonsso, en su infinita sabiduría, sabe que los ommes que lidian contra un enemigo común se vuelven hermanos de armas. Más que sospecha, tengo la certeza de que esta batalla pondrá fin, de una vez por todas, a las disputas que mantiene el Conde de Náxara con Ruy Díaz de Vivar, representado por Diego Rodríguez, su fillo et único heredero.

También yo podré asistir a la batalla, aunque en mi caso ocuparé un lugar en retaguardia para cuidar a los feridos et impartir sacramentos de ser neccesario. A pesar de lo apartado de mi posiçión, podré observar el desarrollo del combate para ansí añadir mi testimonio a la chrónica, que con aiuda de Dios, será una narraçión de la victoria de Alfonsso VI Fortitudo, Imperator Totius Hispanie.

Agora he de retirarme para descansar. Su Emminençia Don Bernardo me ha pedido que asista a los otros frailes del castiello con la investidura de varios caballeros et agora he de visitarles durante su vela de armas.

Cronista de campaña

scriptoriumReverendísimo Pater,

Espero encontraros bien a vos et nuestros frates a la reçeption d’questa nota en Safagún. El viaxe a Toletho non fue tan accidentado como hobiera esperado, mas las responsabilidades de mi cargo me impidieron escribiros con maior premura.

Nuestro Sennor Don Alfonsso ha insistido en instalarme çerca dél para poder ser testigo de prima mano de quanto acaesça en la Corte. Las atençiones dispendidas por los criados et la deferençia de los nobles a mi personna me son extrannas aún, et extranno mi pequenna çelda en el Monasterio. Non imaginaba la posiçión acomodada que brinda el haber açeptado la misión que Monsennor Don Pero nos encomendó.

Dispongo de un scriptorio et dos aiudantes para preparar los pergaminos et los útiles de scriptura. Ya comenzaron mis traballos como cronista auxiliar para esta campanna contra los moros. He podido llenar varias páginas que espero sirvan como prefaçio a la narraçión. Neçesito que comuniquéis al obispo que los capítulos podrán ser annadidos en quanto sean completados. Ya conoçeis su impaçiencia con aquestos menesteres, mas espero comprenda que los caminos non son seguros, et non debemos correr el riesgo de que la crónica de los fechos a punto de suçeder se pierda en la noche de los tiempos.

En respuesta a vuestro ruego de mostraros el avançe de mis traballos, procuraré enviaros algunas páginas de mostra rescatadas del implacable rascado que mis aiudantes someten a los pergaminos con textos errados. Vos teníais razón: en la Corte del Imperator Totius Hispaniae non son menos estrictos con el gasto de pergamino.

Su Emminençia Don Bernardo envía sus saludos, et me ruega os diga quanto annora la tranquila vida en el Monasterio de Safagún.