Jornada VII

peregrinos2

  El camino a Córduba se nos façe cada vez más duro. Dos mulieres llevan en brazos a sus fillos et los demás cargamos los sacos con el agua et la poca comida que hemos podido traer. Segunt avanzamos vamos viendo cada vez más patrullas de almorávides, unas que nos adelantan, otras que nos vienen de frente. Este continuo ir et venir me façe pensar que algún gran exército se halla próximo.

El calor es cada día mayor, por lo que hemos decidido caminar por la mannana et a última hora de la tarde.

Ximenus ibn Manné

Jornada VIII

camino_merida  Hoy hemos divisado la ciudad de Mérita. Aún se ven los restos de las murallas romano-visigodas que desmanteló Abderramén tras la última rebelión de nuestros hermanos. La intençión es bordearla hasta tomar el camino de Qüriya. El momento es muy peligroso, pues si alguna patrulla ve que intentamos escondernos puede tomarnos por espías, pero si entramos en la ciudad et dexamos que nos vean nos arriesgamos a que nos fagan captivos.

Ximenus ibn Manné

Jornada IX

jinetes

El peor de nuestro temores se ha complido. Al amanesçer, mientras descansábamos aún al abrigo de unos castaños, unos jinetes sinhayas nos han rodeado et sin contemplaciones han destrozado los sacos de nuestras provisiones et nos han apresado. Quatro d’ellos se han llevado a las mulieres et los niños non sabemos dónde. A los omes nos han atado las manos a la espalda e unido a todos con una soga anudada a nuestros cuellos. Nos obligan a caminar hacia el este a empujones et colpes.

Al dolor por la separación de esposas e fillos se une la incertidumbre de nuestro futuro.

Ximenus ibn Manné

Jornada X

mazmorra

A la llegada a Metellinum nos han encerrado en las mazmorras de su fortaleza, situada en lo alto de un cerro. Mis esfuerzos por explicarles que somos peregrinos et que el gobernador de Isbiliya nos ha dado un salvoconducto son inútiles. El pergamino ya fue pasto del fuego el primer día et non paresçen entender mis palabras.

A lo largo del día la estrecha celda en que nos encontramos se ha ido llenando con nuevos captivos, hasta el punto de que non podemos sentarnos en el suelo. La calor, la fambre et la sed se unen al hedor de las inmundicias et los cuerpos et han fecho que algunos non puedan soportarlo et caigan al suelo, do permanecen inertes baxo los pies de los otros.

Ximenus ibn Manné

Jornada XI

mozarabes

En una inmensa cordada de homes harapientos caminamos hacia el sur. Non sé nada de mis amigos, aunque alguna vez me ha paresçido ver alguno d’ellos en el grupo que va delante del mío. Segúnt me diçe el ome atado a mi lado, un mercader judío apresado en Norba, este es el camino de Córduba.

Se rumorea que allí se está concentrando un gran exército de almorávides et andalusíes. Mucho me temo que nuestro destino sea formar parte de esas tropas.

Ximenus ibn Manné 

Jornada XII

almofaya

  El castigo sofrido por los desgraçiados que han intentado escabullirse del campamento situado junto a las murallas de la ciudad ha sido horrible. Sólo de recordarlo siento escalofríos. Çiertamente, expirar en la cruz debe haber sido para ellos una liberación et, si alguno de los que aquí estamos había pensado en escapar, non creo que se atreva ya a intentarlo.

El trato que resçibimos ha mejorado de forma radical: Han quemado nuestros harapos, nos han obligado a bañarnos en el río et nos han dado a todos calzón et saya blanca con fajín et turbante amarillos.

Todos los días nos adiestran en el manejo de la lanza, nos dan una hogaza de pan et un suculento potaje. Cinco veçes al día oramos agachados hacia el este.

Ximenus ibn Manné 

Jornada XIII

dentroalmofaya  Antes de la salida del sol los tambores nos han sobresaltado con su estruendo; hemos corrido a formar nuestras lineas et un jefe almorávide nos ha dado instrucciones. Segúnt hemos aprendido, cada toque de tambor representa una orden: el primer toque indica a quién va dirigida et los demás lo que se ha de façer.

Hemos recogido jaimas, cargado mulos con armas et provisiones et entre polvo, voces e ruido de las armas al chocar, comenzamos a caminar hacia el norte.

Ximenus ibn Manné

Jornada XIV

almoravidesconsuegra     Todo indica que nuestro destino es Toledo. Segúnt avanzamos se nos unen más tropas, por lo que ya debemos ser varios miles. Encabezan la marcha los beduinos, preçedidos de gran número de exploradores; tras ellos caminamos los andalusíes, una amalgama de soldados bien adiestrados et de homes apresados et obligados a formar parte del exército. Nos siguen centenares de carromatos e mulos cargados con la impedimenta et cierran la marcha las tropas bereberes. Los guerreros sinhayas, montados en sus ágiles caballos et con los arcos prestos, escoltan por ambos flancos las provisiones.

Ximenus ibn Manné

Jornada XV

cuestaalmoravides

 Ayer fue una jornada agotadora. El día antes, a la puesta del sol se dibujó en el horizonte la silueta de un enorme castiello, por lo que nada más amanecer hubimos de forzar la marcha en manera que al medio día plantamos las jaimas cerca de las murallas de la ciudad , de la que apenas nos separa el cauce casi seco de un riachuelo. Mi compañero de guardia, Jehudá ben Leví, me ha dicho que aquesta es la ciudad de Conssogra. Segúnt cuenta, él et sus hermanos fueron apresados al tratar de huir de la ciudad et les han dado a elegir: la muerte o luchar por su vida.

Paresce ser que un poderoso exército se ha reunido en el castiello. Todo façe presagiar que, si Dios non los evita, en breve comenzará una gran batalla.

Ximenus ibn Manné 

Jornada XVI

arengaalmoravide La noche ha sido espantosa. Apenas he podido dormir, pues los tambores no han cesado de sonar, pero luego todo han sido pesadillas. He visto en sueños al padre Esteban, con el cuerpo desgarrado pero feliz por creernos ante la tumba de Sant Iago; he recordado las mulieres et fillos que apresaron los sihayas cerca de Mérita et a mis compañeros de infortunio, que non he vuelto a ver.

Agora estamos formados de espaldas a la salida del sol. Non entiendo de estrategias, pero colocarnos a los andalusíes en el centro, a pie, sin más defensa que una lanza et un escudo, me paresce una trampa en la que somos el cebo. Si su caballería pesada embiste contra nosotros nos barrerá como un huracán.

Tiembla el suelo bajo la carrera de mil caballos que galopan hacia nosotros. Este es mi último pergamino. Voy a guardarlo entre la ropa, con los demás que forman esta crónica, et que Dios nos proteja.

Ximenus ibn Manné