Crónica XII

jinetes

Por primera vez desde que le conozco he visto dudar a Bermudo. Non podemos cabalgar por la playa, pues en campo abierto somos presa fácil, pero volver al bosque entraña reencontrase con los bandidos o alguna patrulla musulmana.

Non hemos tenido tiempo de pensar. A nuestra siniestra,  un grupo de jinetes con turbantes, farfullando frases inteligibles, se ha lanzado en nuestra persecución et hemos iniciado una loca carrera buscando la protección de los árboles.

Crónica XXIII

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La noticia, non por esperada ha sido menos impactante. Yusuf ibn Texufin, el poderoso emir almorávide dueño de un inmenso imperio en Africa, ha vuelto a cruzar el Estrecho. Un exército formado por miles de sinhayas, beduinos et  bereberes  avanza ya hacia Córduba como una plaga de langosta. Según diçen nuestros exploradores, los guerreros van recitando por los caminos versículos del Corán et  un estruendo de tambores siembra el pánico a su paso.Son monjes guerreros que luchan con la convicción de que su muerte en combate se premia con el Paraiso.

Crónica XIII

saqueo

El encuentro ha sido providencial et yo he quedado fascinado. Diez o doce caballeros, cubiertos con sus cotas de malla, protegidos con el escudo et lanza en ristre, se han lanzado contra nuestros perseguidores. Una mirada ha sido suficiente para  entendernos et volver sobre nuestros pasos.  

El combate ha sido breve et agora sí puedo decir que he luchado como un auténtico caballero, pero detecto cierta desconfianza en nuestros salvadores, que nos han despojado de las armas et nos conducen a su campamento.

Crónica XXIV

comida

El Cid non ha probado bocado. Alrededor de la mesa, sus homes de confianza debaten acaloradamente mientras él guarda silencio. Yo me siento un intruso entre guerreros tan veteranos, pero Diego ha insistido en que le acompañe. 

Aquesta mañana, un emisario del rey Alfonso ha traído su petición de ayuda para defender Toledo, pues las tropas almorávides están llegando al Guadiana et teme que traten de conquistar la ciudad. La mayoría de los caballeros se niegan a enviar tal auxilio, en primer lugar porque el rey non lo merece et en segundo porque sería dexar desprotegido el señorío  de Valencia, que tanto esfuerzo ha costado conseguir.

Crónica III

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Sentado en su poltrona, la tos apenas da tregua al pobre anciano, por lo que he de adivinar sus palabras entrecortadas, que caen sobre mí como agua helada. Junto a él, el padre Estanislao, prior del monasterio limítrofe con nuestras tierras, revisa unos pergaminos et me mira con curiosidad, tratando de adivinar los pensamientos que bullen en mi cabeza:  «Fillo mío, entre los monjes podrás llevar una vida placentera et tal vez algún día llegues a ser abad o prior, o tal vez obispo… Créeme, Ansur, es lo mejor para ti».

Crónica IV

lampara

Poco antes del toque del Angelus  ha venido a buscarme a la huerta el hermano Anselmo. Fatigado por la carrera apenas ha balbucido unas palabras, pero he comprendido enseguida que algo grave ha sucedido et que el  prior reclama mi presencia. Sucio de tierra el hábito et embarrados los pies he acudido a la sala capitular. Cuando mis ojos se han acostumbrado a la oscuridad me ha dado un vuelco el corazón:  junto al padre Estanislao he distinguido la inconfundible figura mutilada de Bermudo.

Crónica V

mirada La fría et fina lluvia de otoño soriano empapa los negros ropajes de familiares et amigos. Los restos del viejo infanzón reposan ya en su última morada. Apenas ha caído la primera paletada de tierra,  he sentido clavarse en mí la penetrante mirada del nuevo señor. Un escalofrío ha recorrido mi cuerpo ante el gesto impasible de mi hermano.

Algo me diçe que la muerte de mi padre es el inicio de un cambio en mi vida.

Crónica VI

abandono El prior non ha podido ser más claro. La muerte de mi padre ha impedido que se firme la entrega de tierras prometidas al monasterio et el legítimo heredero non reconosce el compromiso adquirido, por lo que, muy a su pesar, si deseo seguir permaneciendo aquí  ha de ser en calidad de criado. Un fuego intenso me ha subido del pecho a la cabeza. La ira contenida durante aquestos últimos meses ha estallado en mi garganta et un “¡Jamás!” ha retumbado en la celda que he de abandonar.

Crónica I

Face un día magnífico, un remanso entre aquestos gélidos días que habemos sofrido. La tierra se encuentra húmeda et un sol radiante ilumina un cielo azul con muy pocas nubes. Las lluvias abundantes darán una gran cosecha et los campesinos no pasarán hambre ogaño. Mi padre, a pesar de su delicada salud, se halla feliz et mi hermano mayor, el primogénito, no oculta su satisfacción ni pierde ocasión de recordarme  que él será el único heredero. Presiento  que, como la vida de mi padre, el tiempo de permanecer en aquestas tierras se me agota.

puentemedieval

Crónica II

entrenador

Como cada día, he practicado el manejo de la espada et la lanza con Bermudo, el viejo compañero de armas de mi padre. A pesar de su edad et de faltarle el brazo siniestro, que le cercenó por el codo un musulmán al que envió al paraíso, se desenvuelve con más agilidad que muchos jóvenes.

Sé que me aprecia de verdad et, aunque el entrenamiento es agotador, le creo cuando diçe que de mi preparación de hoy, mañana puede depender mi vida. Según su costume, había comenzado a contarme una de sus andanzas, pero ha enmudecido ante la llegada de unos visitantes.