Crónica XXVII

zoco

Aquesta mañana hemos tenido una discusión que ha podido ser grave. Caminábamos Diego et yo por el zoco cuando hemos visto cómo un grupo de leoneses apaleaba cobardemente a un home indefenso. Al  vernos con las espadas desenvainadas han huido soltando maldiciones, mientras una joven judía se ha agachado junto a él para tratar de reanimarlo. Diego  ha cogido en brazos al herido et hemos seguido a la  judía hasta su casa. “¿Es tu hermano? o… ¿ tu prometido?” le ha preguntado. La mulier se ha quitado el velo et una melena larga et negra ha quedado al descubierto. Sus ojos, negros et profundos, se han clavado en los de Diego. “No estoy comprometida, señor”

Crónica XXVIII

casasefardi

Durante toda la noche non han cesado de entrar tropas en la ciudad. Cada casa ha de alojar et alimentar a varios homes, lo que façe que los consaburenses, pues ansí los llaman, se muestren cada vez más descontentos. Alguno d’ellos ha presentado sus quejas al alférez real, el conde García Ordóñez, et por respuesta ha sido azotado. La tensión entre aquestos muros es insostenible et las peleas et cuchilladas son frecuentes en calles et tabernas. Esta tarde hemos acudido a la invitación del rabí et compartido en su casa unos dulces con él, su esposa  Behira, sus hijas  Shara et Adira et el ferido en el zoco, un mercader llamado Ur Ben Ximeón. Al regresar al castiello una pelea entre algunos caballeros,  que han respondido a las provocaciones de homes de Pero  Ansúrez, nos ha obligado a apaciguar los ánimos.

Crónica XXIX

refectorio

La cena en el castiello ha tenido como fondo el monótono retumbar de los tambores almorávides, acampados entre el arroyo que discurre al sur de la ciudad et un bosquecillo por el que discurre el agua que brota de varios manantiales. Don Alfonso ha sido escueto en sus órdenes: Alvar Fáñez et Pero Ansúrez atacarán por el flanco izquierdo, Don Bernardo et las huestes del rey por el centro et García Ordóñez et nosotros por la diestra. Cuando Diego ha sugerido que eso es lo que esperan los almorávides, el rey le ha cortado indignado” ¿También el retoño del Cid quiere darnos órdenes?  ¡Sal de aquí et vete a vigilar a esos pendencieros que has traído contigo!”  

A duras penas ha contenido su ira. “Es en Valencia do debo estar, non aquí, con aqueste engreído!”, me ha dicho mientras caminábamos hacia nuestra tienda, situada en el patio de armas.

Crónica XXX

frenteleones Los tambores non han callado en toda la noche, lo que ha provocado un estado de ansiedad entre las tropas. Al amanecer hemos visto al exército almorávide desplegado al este, de espaldas al sol. Las órdenes atropelladas, el ir et venir de homes, armas et caballos ha creado una gran confusión, hasta que poco a poco las tropas han salido de castiello et ciudad et nos hemos situado en lo alto de una suave ladera.  Diego me ha ordenado que me sitúa a su diestra. Está convencido de que, peleando juntos,  los infieles no podrán con nosotros . El sol nos da de frente et ciega nuestros ojos, por lo que espero que el rey non sea tan imprudente de mandar atacar agora. ¡Santo Dios! El abanderado façe señas de que nos dispongamos a atacar.

Guardo cálamo, tinta et pergamino. Tras la batalla seguiré escribiendo.

Crónica XI

playa He de confesar que aún estoy impresionado. La visión de una extensión de agua tan inmensa me ha fecho contener la respiración. Non sé si han sido el buen humor et las burlas de Bermudo o la sensación de libertad al ver el mar, pero aquesta mañana me he sentido feliz, hasta que mi viejo compañero me ha indicado unas huellas en la arena: Unos veinte caballos han pasado por aquí face muy poco tiempo. ¿Serán guerreros de Murviedro? Si nos descubren estamos perdidos.

Crónica XXII

cidvalencia

Durante aquestos meses, de relativa tranquilidad, Diego et yo hemos afianzado nuestra amistad. Es un home alegre et bromista, si bien las confidencias de su padre, que comenta con él todas sus decisiones, façen que algunos días se le vea taciturno. “Piensa, Ansur, que son miles de vidas las que dependen de nosotros.  Mi padre se siente responsable de todos et cada uno de los caballeros que le siguen ciegamente.  Non sé si, llegado el día, yo seré capaz de continuar su obra”.

Mientras, seguimos nuestro entrenamiento bajo las órdenes de Bermudo, un instructor duro et  intransigente.

Crónica XII

jinetes

Por primera vez desde que le conozco he visto dudar a Bermudo. Non podemos cabalgar por la playa, pues en campo abierto somos presa fácil, pero volver al bosque entraña reencontrase con los bandidos o alguna patrulla musulmana.

Non hemos tenido tiempo de pensar. A nuestra siniestra,  un grupo de jinetes con turbantes, farfullando frases inteligibles, se ha lanzado en nuestra persecución et hemos iniciado una loca carrera buscando la protección de los árboles.

Crónica XXIII

saqueo_alm

La noticia, non por esperada ha sido menos impactante. Yusuf ibn Texufin, el poderoso emir almorávide dueño de un inmenso imperio en Africa, ha vuelto a cruzar el Estrecho. Un exército formado por miles de sinhayas, beduinos et  bereberes  avanza ya hacia Córduba como una plaga de langosta. Según diçen nuestros exploradores, los guerreros van recitando por los caminos versículos del Corán et  un estruendo de tambores siembra el pánico a su paso.Son monjes guerreros que luchan con la convicción de que su muerte en combate se premia con el Paraiso.

Crónica XIII

saqueo

El encuentro ha sido providencial et yo he quedado fascinado. Diez o doce caballeros, cubiertos con sus cotas de malla, protegidos con el escudo et lanza en ristre, se han lanzado contra nuestros perseguidores. Una mirada ha sido suficiente para  entendernos et volver sobre nuestros pasos.  

El combate ha sido breve et agora sí puedo decir que he luchado como un auténtico caballero, pero detecto cierta desconfianza en nuestros salvadores, que nos han despojado de las armas et nos conducen a su campamento.

Crónica XXIV

comida

El Cid non ha probado bocado. Alrededor de la mesa, sus homes de confianza debaten acaloradamente mientras él guarda silencio. Yo me siento un intruso entre guerreros tan veteranos, pero Diego ha insistido en que le acompañe. 

Aquesta mañana, un emisario del rey Alfonso ha traído su petición de ayuda para defender Toledo, pues las tropas almorávides están llegando al Guadiana et teme que traten de conquistar la ciudad. La mayoría de los caballeros se niegan a enviar tal auxilio, en primer lugar porque el rey non lo merece et en segundo porque sería dexar desprotegido el señorío  de Valencia, que tanto esfuerzo ha costado conseguir.