De camino a Toledo

jinetes

31 de julio

En nuestro camino haçia Toledo hemos pasado la noche en la cabaña de un labriego que, si bien recelaba al prinçipio, se ha desfecho en atençiones cuando Leví le ha entregado tres monedas de oro. Al amanecer, cuando aún dormíamos pláçidamente, nos han despertado las grandes voces que daba al bajar corriendo por el monte. Cuando ha recuperado el aliento, nos ha disso que una grande polvareda se divisa apenas a una legua de aquí. Hemos ascendido al punto más alto del monte et hemos visto una mancha negra, inmensa, que avança por los caminos et, con el viento a favor, se oyen recitar versículos del Corám. Sin lugar a dudas, se trata del exército de Yusuf ibn Tesufin que, en lugar de marchar hacia Valençia, como todos creíamos, se dirige a Toledo.

¿Lo sabrá el rey Alfonsso? ¿Habrá reforçado las defensas de Toledo? ¿Estará él mismo en Toledo o seguirá ostigando Zaragoza?

Son muchas incógnitas para mí et en aqueste momento lo primero es buscar refugio. Ya non podemos retornar a Valençia, que se haya a varias jornadas de viaje, por lo que hemos de aligerar el paso et buscar las murallas de Conssogra.

Ur ben Ximeón

Ha llegado la hora

ataque

15 de agosto

Me ha despertado el silençio, el silençio de mil tambores que han callado de colpe. Nos miramos inquietos, mientras los caballeros dan órdenes con gestos, casi sin fablar, como si nadie quisiera que se oyeran sus palabras. Hemos dexado el castiello et nos situamos en lo alto de la ladera. Frente a mí, veo con desasosiego una inmensa muralla, formada por lanças, caballos et figuras negras, que se extiende del este al sur. Tan sólo en el centro se distinguen unas figuras a pié et con distintos ropajes, que parescen invitarnos al ataque, como si de carnaça se tratara.

Un murmullo se eleva entre nuestras tropas ¡Es el Rey! ¡El Rey en persona que, montado en un enorme caballo negro, cavalga ante sus omes et les fabla a grandes voçes. Los caballeros se remueven en sus monturas, enardecidos, et hasta yo mesmo siento ganas de lançarme ya a la lussa et terminar con aquesta situación. Iba alçar la maça de madera que llevo como arma cuando he oío a mi lado unos gemidos: Un chico de apenas treçe annos se me ha abraçado et llorando me diçe: “Non volo morire, non volo morire…”

Ur ben Ximeón

Conssogra!!

castillo

3 de agosto

   El camino ha sido duro. La negativa de Leví a aligerar la carga de los mulos nos obligaba a llevar una marcha lenta pero, al divisar una patrulla de jinetes vestidos de negro a poco menos de una legua, Jehudá, el mayor de los fllos, no lo ha dudado un momento et, ante la desesperación de su padre, ha ocultado los fardos en el fondo de un barranco et hemos començado más a correr que a caminar, hasta que con las primeras luces del día, como si de la Ciudad Santa se tratara, han aparesçido antes nuestro oxos la fortaleça et las murallas de Conssogra.

   Hemos dexado a la siniestra los resto del antiguo circo romano et, tras pagar la tasa al recaudador de la puerta, baxando por una suave pendiente llegamos a la sinagoga. Nuestro aspecto debe ser lastimoso pues cuando nos ha visto Ibrahim ben Ezra ha llamado a su esposa para que nos traiga agua et ropa limpia et ha enviado a Shara, su filla, a avisar a Simeón ben Isa, el médico de la comunidad.

Ur ben Ximeón

Un paseo por Conssogra

zoco

5 de agosto

  Cada día son más las gentes que buscan refugio en la ciudad. Esta mañana, desoyendo los consejos de Jehuda, he salido a dar un paseo por el zoco ¡en maldita hora!

  El asunto ha sido que, mientras curioseaba en el puesto de un vendedor de plantas medicinales, he escuchado, sin yo pretenderlo, la conversación de dos soldados. Uno de ellos, con aspecto más de oso que de persona, no cesaba de proferir maldiçiones contra musulmanes et judios pues son, según él, facedores de conjuros et conspiraciones  et que lo primero que se debería façer es colgar de las murallas a todos los infieles et renegados.

  He notado un sudor frío en mi frente et cuando, con mucho sigilo, me disponía a seguir mi camino, he sentido caer sobre mi hombro el peso de una zarpa enorme, mientras una voz de trueno me gritaba al oído:”¡¡Eh, tú, perro sarnoso!! ¿Qué estabas escuchando? ¡¡Maldito espía!!

Ur ben Ximenón

Comienzan a llegar tropas

lampara

6 de agosto

  Tengo seca la garganta. Al abrir los oxos descubro una estançia abovedada, iluminada por una oscilante lámpara de aceite. Al tratar de incorporarme, mil aguijonazos han recorrido mi cuerpo… No puedo mover el brazo siniestro, noto hinchados los labios, el oxo diestro apenas lo puedo abrir… “Calma, no trates de moverte” me dixe una dulçe voz. “¿Qué ha ocurrido?” pregunto. “Graçias a Dios, cuando esos salvajes começaron a golpearte llegó un apuesto caballero, joven et fuerte et, apenas desenvainó la espada, los dos vellacos fuyeron cual alma que lleva el diablo. Diego, dixen que es su nome, et Rodríguez su linaje”

   El hondo suspiro de Shara me face sospechar que, a costa de mi desgraçia, su joven coraçón late enamorado.

Ur ben Ximeón

Los túneles

cuevas

7 de agosto

En la oscuridad de mi alojamiento ignoro si es de día o de noche, pero face un momento me ha despertado el ruido de armas et cascos de caballo ¡sobre el techo! He començado a gritar aterrorizado pues non sé si es encantamiento o es que hállome muerto et en el infierno. Un rayo de luz ha iluminado la parte mas alta de una pared et por unas escaleras ha baxado Shara. Ante mi turbación, me ha explicado que he oído bien, pues muchos caballeros están llegando a Conssogra et que el lugar donde me hallo es una cueva baxo la calle. Al parescer, se accede a ella por un estrecho hueco disimulado en el establo et forma parte de un largo túnel que se comunica con otros que nascen en las casas de familiares suyos. Diçe que ella no sabe más, pero su padre ha notiçia de cuándo et por qué se fiçieron.

Quedo más tranquilo, pero deçidido a averiguar cuál es el secreto de los túneles que, como si de sus venas se tratara, recorren Conssogra.

Ur ben Ximeón

Se inicia el saqueo

9 de agosto

  La ciudad ya no es segura para nadie. A los çientos de campesinos que se han refugiado entre sus muros hay que sumar las huestes que llegan cada día. Cada noble viene acompañado de sus vasallos. Condes, infançones, caballeros, escuderos et criados pululan por toda la población et non son raras las peleas entre ellos nin sus agresiones a los indefensos consaburenses.

  El sábado, en la sinagoga, el rabí nos recomendó non salir a las calles et esconder agua, alimentos, joyas et bienes de valor en los túneles, pues son muchos los soldados de fortuna que roban et fieren a quienes no les entregan de grado lo que les demandansaqueo

Ur ben Ximeón

 

 

 

 

La llegada del Rey

llegadarey

10 de agosto

Las tropas castellano-leonesas se han distribuido en dos grupos. En la Ciudad se ven todavía algunos caballeros, pero la mayoría son gente de a pié, con armento muy ligero et mal vestidos. Con la llegada del rey, acompañado de su ome de confiança, García Ordóñez, conde de Nájera, y de Pero Ansúrez, García Ximénez, don Bernardo, Arçobispo de Toledo et muchos vasallos acompannados de sus mesnadas, la mayor parte de las tropas se han traslado al castillo.

Shara me ha conduçido por todas las calles en busca de mi salvador, Diego Rodríguez, para agradecerle su ayuda, pero ha sido inútil. Lo único que hemos sabido de él es que ha tenido un fuerte enfrentamiento con algún noble del séquito del rey, pero nada más.

Entretanto, ya comienzan a verse algunas patrullas almorávides a lo lejos.

 

Ur ben Ximeón

 

Llegan los almorávides

almoravidesconsuegra11 de agosto

  De madrugada me ha despertado un griterío que se extiende por toda la poblaçión. Al salir a la calle he visto cómo las gentes corren de un lado para otro, se empujan, discuten…

  Desde una torre de la puerta próxima al río me ha impresionado una inmensa mancha negra de más de una legua de ancha et otra de larga: son las jaimas del exército almorávide ¡Ya están aquí!

  Junto a Jehudá, su mujer et Shara, he acudido a la sinagoga et pedido a Yahvé que nos proteja. Joshua, el orfebre, se ha quejado entre sollozos de que este pueblo, elegido por Dios, ha de estar siempre envuelto en las guerras de otros, perseguido por todos et en perpétuo desasosiego. El rabí nos ha fablado de las pruebas que hemos de sofrir et de no sé que cosas más. Al regresar a la casa hemos començado a trasladar a la cueva agua et alimentos et algunos muebles et los dos libros de la familia.

Ur ben Ximeón