Llegan los almorávides

almoravidesconsuegra11 de agosto

  De madrugada me ha despertado un griterío que se extiende por toda la poblaçión. Al salir a la calle he visto cómo las gentes corren de un lado para otro, se empujan, discuten…

  Desde una torre de la puerta próxima al río me ha impresionado una inmensa mancha negra de más de una legua de ancha et otra de larga: son las jaimas del exército almorávide ¡Ya están aquí!

  Junto a Jehudá, su mujer et Shara, he acudido a la sinagoga et pedido a Yahvé que nos proteja. Joshua, el orfebre, se ha quejado entre sollozos de que este pueblo, elegido por Dios, ha de estar siempre envuelto en las guerras de otros, perseguido por todos et en perpétuo desasosiego. El rabí nos ha fablado de las pruebas que hemos de sofrir et de no sé que cosas más. Al regresar a la casa hemos començado a trasladar a la cueva agua et alimentos et algunos muebles et los dos libros de la familia.

Ur ben Ximeón

Cercados

cuestaalmoravides12 de agosto

 Anoche vino a verme Leví, mi antiguo compannero de viaje. Él et sus tres fillos habían deçidido abandonar Conssogra et fugir haçia Toledo. Su plan consistía en subir al cerro, dexar el castiello at siniestra, ir a guarecerse al bosquecillo que llaman Estanques Romanos et permaneçer allí escondidos hasta ver en qué concluye aquesta situación.

Descendíamos ya a la luz de la luna por el cerrillo siguiente al de la fortaleça cuando vi en el çielo cómo unas estrellas se movían de un lado a otro. “Mal presagio” pensé, et de pronto, unas sombras negras calleron sobre nosotros. El brillo de las espadas et los gritos atenaçaron mis músculos et caí rodando por un terraplén.

He despertado en un pedregal. Mi caida de anoche por el desnivel me libró de la patrulla almorávide, pero ¿qué habrá sido de los demás?

  Al levantar la vista, un impresionante espactáculo ha apareçido ante mis oxos:miles de jaimas se extienden desde los Estanques Romanos haçia Conssogra. La almofalla ha cresçido tanto que el campo paresce vestido de negro.

Ur ben Ximeón

Refugiado en el castiello

calabozo13 de agosto

   El sol de agosto es implacable. Sin agua nin comida, he deçidido acercarme al castiello, pues no veo otra alternativa. A colpes et empellones me han ençerrado es un oscura mazmorra. Cuando estaba ya a punto de rendirme al suenno, he oído unas voces que parescen salir del muro ¡Claro! ¡los canales que conduçen el agua de las terraças a los aljibes! Por ellos viaja también la voz. La situación debe ser muy grave, pues fablan a gritos, et se oyen palabras como “se burló de vos en Aledo” “Rey de Valençia” “perescen en las batallas”. Una voz autoritaria ha impuesto silençio, al tiempo que se ha abierto la puerta de mi çelda et un soldado me ha arrastrado hasta un establo en el que otros cuarenta o cincuenta desarrapados como yo tratan de resguardarse del sol. “Aquí tenéis otro valiente caballero” ha dicho entre carcajadas, al tiempo que me arrojaba entre ellos como si fuera un fardo.

Ur ben Ximeón

Los almorávides en Córdoba

bazares

28 de julio

Siguiendo una antigua vía romana, caminamos plácidamente hacia Toledo. Mis compañeros de viaje, Leví et sus tres fillos varones, llevan a lomos de sus mulos grandes fardos con mercancías, por lo que la marcha es lenta. A media mañana nos ha adelantado un mozárabe que cabalga a caballo et nos ha informado que la ciudad de Córdoba se encuentra revuelta, pues miles de beduinos, bereberes et sinhayas deambulan por las calles et se apropian de cuanto quieren, por lo que el temor se ha apoderado de la ciudad

Todo indica que en breve iniciarán la marcha para reconquistar la ciudad de Toledo, si bien el nuevo compañero de viaje nos ha contado que emisarios enviados por Muhammad ibn al-Hayy están acumulando muchas provisiones en los caminos que conducen hasta Valençia, lo que nos face sospechar que aqueste exército marchará a enfrentarse con el Çid et recuperar la fértil huerta valençiana et non Toledo como al parescer quieren facernos creer.

Ur ben Ximeón

Tambores

adiestramiento14 de agosto

 Apenas había conçiliado el suenno cuando un sonido que paresce venir de ultratumba me despertó anoche. Son los tambores almorávides. Su sonido ha calado en nuestras cabeças et retumba en nuestros oídos. No han cesado de tocar en todo el día et ya por la tarde mis companneros han alcançado tal nerviosismo que han començado a colpearse entre sí.

Presto, un soldado enorme, con la cabeça afeitada et pocas luçes, nos han colocado a empujones contra la muralla, junto a la poterna et un caballero ha fablado de tal modo que me ha sorprendido, pues parescía casi afectuoso: “Por la mannana prieta rescibiréis un arma cada uno. Con ella podréis defender vuestra vida et la de vuestras familias. Descansad agora et non os firáis entre vosotros”.

Un juglar de pelo largo et rojisso ha corrido hacia él: “Sennor, sennor, yo non soy ome de guerras…” La mirada fría de Diego Rodríguez le ha dexado paraliçado et ha vuelto a sentarse a mi diestra.

Ur ben Ximeón

 

De camino a Toledo

jinetes

31 de julio

En nuestro camino haçia Toledo hemos pasado la noche en la cabaña de un labriego que, si bien recelaba al prinçipio, se ha desfecho en atençiones cuando Leví le ha entregado tres monedas de oro. Al amanecer, cuando aún dormíamos pláçidamente, nos han despertado las grandes voces que daba al bajar corriendo por el monte. Cuando ha recuperado el aliento, nos ha disso que una grande polvareda se divisa apenas a una legua de aquí. Hemos ascendido al punto más alto del monte et hemos visto una mancha negra, inmensa, que avança por los caminos et, con el viento a favor, se oyen recitar versículos del Corám. Sin lugar a dudas, se trata del exército de Yusuf ibn Tesufin que, en lugar de marchar hacia Valençia, como todos creíamos, se dirige a Toledo.

¿Lo sabrá el rey Alfonsso? ¿Habrá reforçado las defensas de Toledo? ¿Estará él mismo en Toledo o seguirá ostigando Zaragoza?

Son muchas incógnitas para mí et en aqueste momento lo primero es buscar refugio. Ya non podemos retornar a Valençia, que se haya a varias jornadas de viaje, por lo que hemos de aligerar el paso et buscar las murallas de Conssogra.

Ur ben Ximeón

Ha llegado la hora

ataque

15 de agosto

Me ha despertado el silençio, el silençio de mil tambores que han callado de colpe. Nos miramos inquietos, mientras los caballeros dan órdenes con gestos, casi sin fablar, como si nadie quisiera que se oyeran sus palabras. Hemos dexado el castiello et nos situamos en lo alto de la ladera. Frente a mí, veo con desasosiego una inmensa muralla, formada por lanças, caballos et figuras negras, que se extiende del este al sur. Tan sólo en el centro se distinguen unas figuras a pié et con distintos ropajes, que parescen invitarnos al ataque, como si de carnaça se tratara.

Un murmullo se eleva entre nuestras tropas ¡Es el Rey! ¡El Rey en persona que, montado en un enorme caballo negro, cavalga ante sus omes et les fabla a grandes voçes. Los caballeros se remueven en sus monturas, enardecidos, et hasta yo mesmo siento ganas de lançarme ya a la lussa et terminar con aquesta situación. Iba alçar la maça de madera que llevo como arma cuando he oío a mi lado unos gemidos: Un chico de apenas treçe annos se me ha abraçado et llorando me diçe: “Non volo morire, non volo morire…”

Ur ben Ximeón

Conssogra!!

castillo

3 de agosto

   El camino ha sido duro. La negativa de Leví a aligerar la carga de los mulos nos obligaba a llevar una marcha lenta pero, al divisar una patrulla de jinetes vestidos de negro a poco menos de una legua, Jehudá, el mayor de los fllos, no lo ha dudado un momento et, ante la desesperación de su padre, ha ocultado los fardos en el fondo de un barranco et hemos començado más a correr que a caminar, hasta que con las primeras luces del día, como si de la Ciudad Santa se tratara, han aparesçido antes nuestro oxos la fortaleça et las murallas de Conssogra.

   Hemos dexado a la siniestra los resto del antiguo circo romano et, tras pagar la tasa al recaudador de la puerta, baxando por una suave pendiente llegamos a la sinagoga. Nuestro aspecto debe ser lastimoso pues cuando nos ha visto Ibrahim ben Ezra ha llamado a su esposa para que nos traiga agua et ropa limpia et ha enviado a Shara, su filla, a avisar a Simeón ben Isa, el médico de la comunidad.

Ur ben Ximeón

Un paseo por Conssogra

zoco

5 de agosto

  Cada día son más las gentes que buscan refugio en la ciudad. Esta mañana, desoyendo los consejos de Jehuda, he salido a dar un paseo por el zoco ¡en maldita hora!

  El asunto ha sido que, mientras curioseaba en el puesto de un vendedor de plantas medicinales, he escuchado, sin yo pretenderlo, la conversación de dos soldados. Uno de ellos, con aspecto más de oso que de persona, no cesaba de proferir maldiçiones contra musulmanes et judios pues son, según él, facedores de conjuros et conspiraciones  et que lo primero que se debería façer es colgar de las murallas a todos los infieles et renegados.

  He notado un sudor frío en mi frente et cuando, con mucho sigilo, me disponía a seguir mi camino, he sentido caer sobre mi hombro el peso de una zarpa enorme, mientras una voz de trueno me gritaba al oído:”¡¡Eh, tú, perro sarnoso!! ¿Qué estabas escuchando? ¡¡Maldito espía!!

Ur ben Ximenón