Almofalla de Gibraltar (2)

almoravidesconsuegra    Hoy dejaremos atrás Yabal Tarik. Marcharemos hacia Qadis por la antigua vía romana. Desconozco cuál será nuestro recorrido exacto, pero ya deseo saber más cosas de Al Ándalus, la tierra donde el agua mana de las rocas et los oasis no terminan. Se desmontan las jaimas et algunos de nuestros hermanos ya han iniciado el camino.

    Los estandartes encabezan hileras de muyahidines vestidos de negro. Van con el rostro cubierto, asiendo con firmeza su lanza et su escudo, mientras recitan en voz alta suras del Corán. Marchan en defensa de Dios et del Profeta. Lucharemos en un paraíso para alcanzar El Paraíso.

Yaqub ibn al-Hadar

Camino de Cádiz

16He cosnocido a Rachid Kintawi. Es un soldado de cierta edad, que ya luchó aquí a las órdenes de nuestro señor Yusuf, al que Dios guarde. Su compañía me agrada porque cuenta muchas estorias et curiosidades de estos lugares.

Nos ha hablado del ejército de los rumíes, de sus soldados cubiertos de hierro, cabalgando sobre  enormes caballos que facen retumbar el suelo. Ha descrito el estruendo que provoca la carga, semejante a la tierra abriéndose para dejar salir de las profundidades infernales a los tres dioses de los christianos.

Rachid ha advertido mi inquietud, pero me ha asegurado que en verdad son como una estampida de elefantes: fuertes et resistentes, pero torpes e inútiles si se aguanta o esquiva el choque.  Ha levantado su brazo derecho para mostrar orgulloso la cicatriz de una herida rescibida en un lugar llamado Sagrajas, en el que derrotaron a un gran ejército de infieles.

Yaqub ibn al-Hadar

Cádiz

qadis

Hemos acampado cerca de Qadis, junto al mar. Rachid la había descrito como una ciudad alegre et bulliciosa, pero las gentes caminan en silencio sin levantar apenas la vista del suelo. Nuestra presencia no les place, les damos miedo. Al igual que el niño travieso odia al maestro que le castiga, las gentes de Al Ándalus guardan resentimiento a aquellos que les alejan de los pecados con los que embotaban sus sentidos.

Estaremos en Qadis unos días, et luego partiremos hacia Isbiliya. Nos han advertido que evitemos en la medida de lo posible las situaciones tensas con los gaditanos et que de hecho no nos aventuremos más allá de los muros. Los auxiliares andalusíes hablan socarronamente de las famosas bailarinas de aquesta ciudad, aunque si continúan ejerciendo su labor será clandestinamente. No concibo que alguien pueda pensar en los placeres de la carne mientras se encamina hacia la Yihad.

Yaqub ibn al-Hadar

Almofalla de Cádiz

Al Ándalus en 1097. Yaqub está acampado con sus compañeros en Cádiz.    Aún no sabemos con certeza qué camino seguiremos  et varios rumores corren entre nuestros hermanos. Hay tres que destacan sobre los demás: unos dicen que uniremos las Taifas de Al Ándalus antes de expulsar a los reyezuelos rumíes, así que nos dirigiríamos a Saraqusta en el norte para luchar contra Al-Mustaín. Otros quieren una victoria moral, et sugieren acometer la reconquista de Tulaytulah, profanada hace unos pocos años por los leoneses. El resto, et sobre todo los más jóvenes, deseamos enfrentarnos al mercenario llamado Rudriq, que se ha enseñoreado de las tierras de Balansia. Todos deseamos ver  a este perro, traidor a su rey et a sus correligionarios, dejar de pavonearse et hacerse llamar Sidi, como si fuera un gran señor.

    Mientras tanto seguimos acampados en Qadis, viendo pasar el tiempo et sin poder entrar en la ciudad ni saber con seguridad cuando marcharemos a Isbiliya.

Yaqub ibn al-Hadar