Junto al Guadiana

Al Ándalus en 1097. Los almorávides esperan órdenes junto al Guadiana.     Llevamos dos días acampados al lado del Wadi-Anna sin apartarnos de la vía rumí de Tulaytulah. Nadie nos había dicho el motivo de la parada et los rumores ya comenzaban a inquietarnos. Unos decían que al estar a punto de comenzar el Ramadán hemos de esperar a que termine. Otros afirmaban que el perro Rudriq de Vivar marcha contra nosotros desde Balansia et que el General ibn Havy teme ser derrotado et espera refuerzos. Algunos incluso se atrevían a asegurar que nuestro señor Yusuf ha muerto et  esperamos a Alí ibn Yusuf para ponernos a sus órdenes.

     Afortunadamente Rachid ha roto su silencio et me ha contado la verdad. Al parescer nuestra parada se debe a un movimiento estratégico. Los leoneses de Alfonso han preferido salir a nuestro encuentro en vez de esperarnos en Tulaytulah et marchan hacia el sur. Rachid está eufórico. Dice que asediar Tulaytulah habría llevado meses o incluso años, et que una batalla en campo abierto puede ser ganada fácilmente por nuestros jinetes ligeros. Atravesar las secas tierras de Al-Manxa no debe ser un problema para nosotros, curtidos en las ardientes arenas del desierto, pero pobres de los  que se disponen a hacerlo cubiertos de hierro.

Yaqub ibn al-Hadar

La Mancha

almanxa

    Hemos dejado atrás la vía romana, los pastos verdes et los bosques. Ya no estamos en territorio seguro et podríamos encontrarnos con exploradores rumíes en cualquier momento. Marchamos con cautela, precedidos medio día de marcha por nuestros batidores. Nos dirigimos al Este atravesando Al Manxa, con la esperanza de atajar a los cristianos en campo abierto, aunque nadie cree que vayamos a tener tanta suerte.

    Se ha ido tomando posesión de las aldeas que encontrábamos sin que sus pobladores opusieran resistencia. Si bien les pedimos provisiones, siempre les dejamos lo suficiente para que no pasen hambre, lo que nos agradecen orando por nuestra victoria. Aun así no confío demasiado en la lealtad de estas gentes, acostumbradas a una autoridad lejana que tan sólo aparece de vez en cuando para pedir hombres et tributos. Supongo que no apoyan a un bando en concreto, et su auténtico anhelo es el fin de la guerra para conocer quién es el vencedor, pagarle los impuestos correspondientes, et ser dejados tranquilos.

    Face ya días que no vemos ninguna aldea que pueble esta tierra de nadie, árida et peligrosa, viéndonos obligados a racionar la comida. A veces olvido el peligro cuando dejo a mi vista perderse en la inmensidad de estos pardos horizontes. He contemplado desiertos, mares, ciudades et tupidos bosques, pero la despiadada monotonía de estos parajes invita como ninguna  a la reflexión et la melancolía. Es una tierra evocadora, bella a su manera.

Yaqub ibn al-Hadar

Destino Consuegra

    La anterior euforia de nuestra marcha se ha apagado en cuanto hemos sabido que los cristianos se han hecho fuertes en el castillo de la ciudad de Qusubra. Según cuentan los exploradores, el castillo se levanta sobre una colina et sólo existe un camino de acceso, que por supuesto está fuertemente defendido. No parecen abundar los árboles de tamaño adecuado en estas regiones, por lo que no podremos construir las máquinas de asedio apropiadas. Algunas tropas han sido enviadas para buscar los materiales necesarios en las sierras próximas, pero su traslado será lento et penoso.

    Aun construyendo ingenios de asedio, no creo que dispongamos de víveres suficientes para mantener un cerco prolongado, et dependeríamos exclusivamente de unas rutas de abastecimiento difíciles de proteger en la vasta llanura de Al Manxa. No sabemos de cuántas tropas o provisiones disponen los leoneses, et es poco probable que sean de nuevo tan estúpidos como para abandonar la protección de unos muros et lanzarse a la batalla en campo abierto.

    Mañana llegaremos a Qusubra. Hemos pasado junto a los restos de una construcción que los guías llaman «la presa», aunque por su baja altura et longitud parece un viejo muro.

Yaqub ibn al-Hadar

Estanques Romanos, Consuegra

Al Ándalus en 1097. Los almorávides han acampado en Consuegra.

    Hemos acampado en un vergel próximo a Qusubra. En la zona de saliente mana una fuente de agua fresca et transparente que discurre por la almofalla et llena un gran estanque. Enormes árboles, repletos de pájaros, nos cobijan bajo su sombra, et según paresce hay abundancia de caza.  A pesar de encontrarnos en un pequeño bosque, los expertos dicen necesitar otro tipo de madera para construir la maquinaria de asedio. Afortunadamente, esperar el regreso de los ingenieros será bastante llevadero a pesar del calor.

    Desde mi jaima tengo buena visión de la posición de los infieles. Es una colina alargada, de poca altura, rodeada por una muralla exterior et un castillo en su centro. Una de las torres está coronada por los estandartes reales, así que sabemos con certeza que el Rey se haya refugiado en su interior. Los soldados permanecen acampados en el recinto formado entre los muros del propio castillo et la muralla externa. Rachid cree que no debe de haber pozos en el castillo, et seguramente los rumíes dependerán de agua de lluvia almacenada en aljibes.

    A diario llegan gentes de la ciudad suplicándonos comida. La rapiña de los rumíes ha dejado sin alimentos a estos infelices. Todos parecen musulmanes, aunque la fortaleza esté en manos de los bárbaros. Supongo que las familias principales se habrán refugiado en el castillo tras sobornar a los castellanos. Nos han contado que Qusubra, junto a otras plazas, fue parte de la dote de la princesa Zaida, entregada por el Rey Al-Mutamid de Isbiliya para comprar la protección del Rey Alfonso. Una princesa andalusí entregada como concubina, que renuncia a la verdadera fe, et non se quita la vida antes de yacer con un rey cristiano. He oído que hará tres o cuatro años dio a luz a un hijo que Alfonso legitimó como su heredero. No me interesan las estorias cortesanas de los rumíes, pero es curioso que Dios haya negado al Rey un hijo varón, matrimonio tras matrimonio, hasta que una princesa andalusí se lo ha dado.

Yaqub ibn al-Hadar

Tánger, año 490 de la Hégira

estrecho

Hoy he visto el mar por primera vez. Grandioso espectáculo para alguien acostumbrado a que los horizontes se desdibujen en las arenas del desierto. Sin duda alguna, Dios pone ante mí las maravillas de la Creación por sumarme a la Yihad como guerrero de Al-Murabitún. Ayer llegamos a la ciudad de Tinji en nuestra ruta hacia Al Ándalus et en unos días nos embarcaremos para cruzar el Estrecho de Yabal Tarik. Vamos a reforzar las tropas de los muyahidines que dirige el general Muhammad Ibn Havy.
Esta mañana, durante un paseo por el Zoco, compré el libro de pergamino que agora garabateo. Aunque no soy poeta ni estoriador et han pasado varios años desde que tomara una pluma por última vez, la emoción que me provoca la peregrinación hacia tierras extrañas, para luchar en la Guerra Santa contra bárbaros, me invita a escribir lo que vea, escuche et piense. Mis crónicas no buscarán el artificio ni la pomposidad de los poetas de Damasco, pues mi único fin es documentar lo que está a punto de suceder, para su conocimiento por las generaciones venideras et mayor gloria de Dios.
Yaqub ibn al-Hadar

Campo de Gibraltar

Al Andalus en 1097. Yaqub ha cruzado el Estrecho de Gibraltar.   Mis pies descansan sobre la tierra de Al Ándalus. Doy gracias a Dios, el Señor de los Mundos, por habernos permitido cruzar el Estrecho sanos et salvos. Jamás había subido a galera ni barca, et aunque la travesía no fue larga, me paresce haber envejecido veinte años.

    Junto a nosotros se levanta Yabal Tarik: la montaña Tarik, el gran guerrero musulmán conquistador de Al-Ándalus para el Islam.

    Contemplar los mismos paisajes que vieron sus ojos me parece una buena forma de comenzar a resarcir el daño que los bárbaron del norte han causado a su legado. Ahora debemos montar las jaimas et esperar a que desembarquen todos nuestros hermanos.

Yaqub ibn al-Hadar

Almofalla de Gibraltar

andalusi

He conocido a los andalusíes. Siempre los imaginé semejantes a nosotros, si acaso con algún rasgo exótico que los diferenciara. Las gentes principales sí parecen árabes o bereberes, pero la mayoría del pueblo humilde no se diferencia demasiado de los esclavos francos o lombardos que pueden comprarse en cualquier zoco. Parecen rumíes disfrazados.

 Atendiendo sólo al aspecto no es posible distinguir a los creyentes andalusíes de «los otros». Conviven con los musulmanes unos paganos llamados mozárabes: gentes que no creen en El Profeta et continúan adorando a Yeshúa de Nazaret et sus demás dioses.


Afortunadamente, nuestra llegada está restaurando el orden en estas tierras tan alejadas de los dictados de Dios. Gracias a los esfuerzos de nuestros hermanos se les ha mostrado la verdad a la que permanecían ciegos, et muchos sacian ahora su sed en las fuentes del Islam.

Yaqub ibn al-Hadar

Almofalla de Gibraltar (2)

almoravidesconsuegra    Hoy dejaremos atrás Yabal Tarik. Marcharemos hacia Qadis por la antigua vía romana. Desconozco cuál será nuestro recorrido exacto, pero ya deseo saber más cosas de Al Ándalus, la tierra donde el agua mana de las rocas et los oasis no terminan. Se desmontan las jaimas et algunos de nuestros hermanos ya han iniciado el camino.

    Los estandartes encabezan hileras de muyahidines vestidos de negro. Van con el rostro cubierto, asiendo con firmeza su lanza et su escudo, mientras recitan en voz alta suras del Corán. Marchan en defensa de Dios et del Profeta. Lucharemos en un paraíso para alcanzar El Paraíso.

Yaqub ibn al-Hadar

Camino de Cádiz

16He cosnocido a Rachid Kintawi. Es un soldado de cierta edad, que ya luchó aquí a las órdenes de nuestro señor Yusuf, al que Dios guarde. Su compañía me agrada porque cuenta muchas estorias et curiosidades de estos lugares.

Nos ha hablado del ejército de los rumíes, de sus soldados cubiertos de hierro, cabalgando sobre  enormes caballos que facen retumbar el suelo. Ha descrito el estruendo que provoca la carga, semejante a la tierra abriéndose para dejar salir de las profundidades infernales a los tres dioses de los christianos.

Rachid ha advertido mi inquietud, pero me ha asegurado que en verdad son como una estampida de elefantes: fuertes et resistentes, pero torpes e inútiles si se aguanta o esquiva el choque.  Ha levantado su brazo derecho para mostrar orgulloso la cicatriz de una herida rescibida en un lugar llamado Sagrajas, en el que derrotaron a un gran ejército de infieles.

Yaqub ibn al-Hadar

Cádiz

qadis

Hemos acampado cerca de Qadis, junto al mar. Rachid la había descrito como una ciudad alegre et bulliciosa, pero las gentes caminan en silencio sin levantar apenas la vista del suelo. Nuestra presencia no les place, les damos miedo. Al igual que el niño travieso odia al maestro que le castiga, las gentes de Al Ándalus guardan resentimiento a aquellos que les alejan de los pecados con los que embotaban sus sentidos.

Estaremos en Qadis unos días, et luego partiremos hacia Isbiliya. Nos han advertido que evitemos en la medida de lo posible las situaciones tensas con los gaditanos et que de hecho no nos aventuremos más allá de los muros. Los auxiliares andalusíes hablan socarronamente de las famosas bailarinas de aquesta ciudad, aunque si continúan ejerciendo su labor será clandestinamente. No concibo que alguien pueda pensar en los placeres de la carne mientras se encamina hacia la Yihad.

Yaqub ibn al-Hadar