Consuegra, 16 de agosto

epilogo Han pasado algunas horas desde que el polvo levantado por el combate se posó en el suelo. Camino entre hileras de cadáveres entrelazados en un abrazo mortal. Poco a poco la euforia del combate se desvanece, et mi cuerpo me recuerda los golpes, rasguños, et horas que llevo ayunando.

Doy gracias a Dios porque hemos vencido. Mis hermanos celebran la victoria orando o dando vítores. Yo, sin embargo, permanezco en silencio, buscando caras conocidas entre los caídos. Hemos vencido, pero no hemos aniquilado a los rumíes. Se han refugiado en su castillo et agora desconozco nuestros planes. Hemos tenido muchas bajas et en estas tierras será imposible mantener un asedio duradero, menos aún si fuera cierto que dos exércitos vienen a auxiliar a los leoneses. Tan sólo podemos esperar órdenes de nuestros generales.

Entonces he visto, entre un montón de muertos, el rostro sereno del joven Yaqub. Una punzada de dolor me oprime el estómago et mis piernas pierden su fuerza al ver en el fango a aquel a quien quise como a un hijo, aunque me reconforte pensar que cabalga agora hacia el Paraíso. Finalmente no entraremos juntos en Tulaytulah, ni ayudaremos a Al-Zarqali a poner de nuevo en marcha su observatorio astronómico. Por mi parte, Dios me niega una vez más la misericordia de la muerte, et habré de cabalgar de nuevo bajo el estandarte de la Yihad para escapar de mis demonios.

Entre las pertenencias de Yaqub he encontrado el legajo de pergaminos donde tantas veces le vi garabatear. Creo que mi amigo estaría de acuerdo con que sea yo, Rachid Kintawi, quien ponga punto final al relato de su estoria. Así que aquí concluye el relato del viaje de Yaqub ibn al-Hadar, guerrero de Al-Murabitún, muerto en la Batalla de Qusubra en el mes de Ramadán del año 490 de la Hégira.

Rachid Kintawi

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Arrabales de Mérida

almofalla2    Mientras me dirigía a la zona de oración he reflexionado sobre cómo han cambiado nuestras almofallas desde que comenzó la campaña, siendo cada vez más grandes. No somos sólo guerreros los que poblamos la almofalla, sino que hay cocinas, armerías, talleres, zonas de oración, et de purificación cerca de las corrientes de agua. Hay tiendas  de cautivos et jaimas ornamentadas para las mujeres de los oficiales (más vigiladas incluso que donde se guardan los fondos de intendencia).

    Somos una ciudad viviente marchando bajo el sol al encuentro de nuestro destino. Las columnas que forma nuestra marcha son las jabalinas lanzadas por Dios al corazón de los infieles.

    No hemos podido entrar en la medina de Márida. El cadí de la ciudad ha preferido que el ejército quede fuera para evitar problemas con los andalusíes, que están bastante alterados. Posiblemente la hoguera formada con libros paganos extramuros tenga algo que ver. La prohibición de cruzar los muros me ha impedido visitar las antiguas ruinas que aún quedan tras sus murallas. Me consuela pensar que tendré ocasión de ver otro lugar de similar valor histórico. El hecho de encontrarnos aquí nos sugiere que no iremos hacia Saraqusta ni Balansia, et nuestro probable destino será Tulaytulah.

Yaqub ibn al-Hadar

Camino de Medellín

Al Ándalus en 1097. Yaqub marcha hacia Medellín antes de partir hacia Toledo.    Según me ha comentado un cocinero, por lo que ha oído fablar a varios jefes, la primera etapa de nuestro viaje a Tulaytulah será Madallín, donde nos uniremos con las tropas procedentes de Qurtuba. Desde ahí marcharemos al norte, bordeando las tierras de Al Manxa, donde según Rachid será difícil obtener suministros, pues los poblados son escasos et el calor del verano ha secado huertas et fuentes.

    Hoy me ha ayudado en el desempeño de mis obligaciones militares un auxiliar andalusí llamado Yahya. No hemos cruzado apenas palabra, aunque seguramente su curiosidad hacia mí sería tan grande como la mía hacia él. En algún momento me pareció advertir que me trataba con desdén forzado. Supongo que su desprecio se debe al convencimiento de que debe despreciarme, et nada de lo que yo pudiera facer o decir cambiaría la opinión que de mí tiene. A veces creo que los hijos de Al Ándalus eligen primero sus simpatías et antipatías para luego adaptar sus razonamientos a ellas.

Yaqub ibn al-Hadar

Extramuros de Medellín

tambores    Tenemos que esperar unos días en Madallín hasta que llegue el resto de las tropas. Los guerreros están nerviosos, pues anhelan entrar en combate et no les permiten ir a la ciudad. La tensión contenida ya ha provocado alguna pelea que ha sido duramente castigada. Yo me distraigo paseando entre las tropas et viendo las mercancías que van entrando et saliendo. De vez en cuando me sorprendo imitando con los dedos el ritmo de las llamadas que ensayan mis hermanos con sus tambores. Están fabricados con piel tensada de los hipopótamos, unas enormes bestias cazadas en los confines del Imperio.

    Nuestro exército cuenta con miles de guerreros et muchas tropas auxiliares andalusíes, así que no entiendo la necesidad de adiestrar a cautivos et chusma para el combate. Uno de los grupos se negaba a entrenar et se ha producido una situación desagradable cuando el más altanero ha sido apaleado por ello. Todos los presentes le rogábamos que olvidara su orgullo, cogiera la maldita espada de madera et se pusiera en pie. Un oficial de bajo rango me ha dicho que son espías mozárabes que iban al Norte haciéndose pasar por peregrinos. Había también un cautivo, cristiano sin duda, que fingía no tener habilidades para el combate, pero su complexión et ademanes dicen lo contrario. Tal vez sea un desertor norteño que quiera pasar desapercibido.

Yaqub ibn al-Hadar

Almofalla de Cádiz

Al Ándalus en 1097. Yaqub está acampado con sus compañeros en Cádiz.    Aún no sabemos con certeza qué camino seguiremos  et varios rumores corren entre nuestros hermanos. Hay tres que destacan sobre los demás: unos dicen que uniremos las Taifas de Al Ándalus antes de expulsar a los reyezuelos rumíes, así que nos dirigiríamos a Saraqusta en el norte para luchar contra Al-Mustaín. Otros quieren una victoria moral, et sugieren acometer la reconquista de Tulaytulah, profanada hace unos pocos años por los leoneses. El resto, et sobre todo los más jóvenes, deseamos enfrentarnos al mercenario llamado Rudriq, que se ha enseñoreado de las tierras de Balansia. Todos deseamos ver  a este perro, traidor a su rey et a sus correligionarios, dejar de pavonearse et hacerse llamar Sidi, como si fuera un gran señor.

    Mientras tanto seguimos acampados en Qadis, viendo pasar el tiempo et sin poder entrar en la ciudad ni saber con seguridad cuando marcharemos a Isbiliya.

Yaqub ibn al-Hadar

Caminio de Sevilla

almanzor

    La vía rumí hacia Isbiliya se abre paso entre bosques et manantiales. Coros de pájaros cantan las alabanzas del Profeta et miles de flores  abren sus pétalos al cielo de la primavera de este año 490 de la Hégira. Llevo dos meses en Al Andalus et no puedo negar que me siento hechizado por su belleza.

    Rachid nos ha contado la estoria de Al Ándalus. Los bárbaros ocupaban estas tierras tras la caída del Imperio Rumí. Ha hablado de sus luchas internas  et de cómo se mataban  entre padres, hijos et hermanos. En su afán por destruirse unos a otros llegaron a aliarse con nuestros antepasados. Rachid describió el nacimiento del Califato de Qurtuba. Un reino unido et fuerte que, con la sabia dirección de  Al Mansur et la bendición de Dios, face cien años llegó a saquear Compostela, el lugar más sagrado para los politeístas que, para mayor humillación, hobieron de ver cómo la catedral era despojada de sus campanas.

Yaqub ibn al-Hadar

Camino de Sevilla (2)

reyestaifas    Rachid ha continuado contándome la historia de Al Ándalus. Tras la muerte de Al Mansur, una serie de rebeliones et guerras civiles recorrieron el califato. Las miserias humanas cambiaron unidad por división en pequeños reinos de taifas et los musulmanes deshonraron a Dios luchando entre ellos. Pagaron tributos a los reyezuelos rumíes en vez de plantarles cara, con tal de asegurarse el trono. Ignoraban que estaban cavando su propia tumba, pues su oro servía para armar las huestes que les amenazaban. Vivían en la abundancia et el lujo a costa de empeñar el futuro de sus hijos.

    No entiendo dónde reside el origen del mal en esta tierra. Sus campos son fértiles, sus guerreros valientes, sus eruditos sabios et sus poetas componen hermosos versos. Si los gobernantes engendrados por Al-Ándalus tuvieran la mitad de cualidades que el más humilde de sus vasallos, la prosperidad et riqueza de sus pueblos no tendrían parangón. Estoy seguro de que, siendo gentes nobles et esforzadas, aprenderán de sus errores et acabarán por dejar atrás esta maldición.

Yaqub ibn al-Hadar

Sevilla

arq_almoravide Jamás creí al Hombre capaz de construir las maravillas que hoy contemplo. Bellos edificios levantados entre el rumor de fuentes perfumado por el aroma de flores que flota en el ambiente. No había visto un río tan grande en mi vida, et no es ninguna sorpresa que su nombre, Wad-el-Kevir, signifique «Río Grande».

 He rezado con mis hermanos en la Gran Mezquita de Isbiliya. Rachid ha dejado caer con cautela que no debería establecer juicios sin haber visto también Qurtuba, que según sus palabras es igualmente bella.

 En un principio me he sentido abrumado por la belleza et el lujo, pero me pregunto si es lícito ante los ojos de Dios que los hombres construyan sus propios paraísos. Los Al-Murabitun estamos acostumbrados a una vida sencilla, et nuestro emir, Yusuf ibn Tashfin, predica con el ejemplo, siendo su jaima et vestimentas tan humildes como las del menor de los soldados.

Yaqub ibn al-Hadar

Tánger, año 490 de la Hégira

estrecho

Hoy he visto el mar por primera vez. Grandioso espectáculo para alguien acostumbrado a que los horizontes se desdibujen en las arenas del desierto. Sin duda alguna, Dios pone ante mí las maravillas de la Creación por sumarme a la Yihad como guerrero de Al-Murabitún. Ayer llegamos a la ciudad de Tinji en nuestra ruta hacia Al Ándalus et en unos días nos embarcaremos para cruzar el Estrecho de Yabal Tarik. Vamos a reforzar las tropas de los muyahidines que dirige el general Muhammad Ibn Havy.
Esta mañana, durante un paseo por el Zoco, compré el libro de pergamino que agora garabateo. Aunque no soy poeta ni estoriador et han pasado varios años desde que tomara una pluma por última vez, la emoción que me provoca la peregrinación hacia tierras extrañas, para luchar en la Guerra Santa contra bárbaros, me invita a escribir lo que vea, escuche et piense. Mis crónicas no buscarán el artificio ni la pomposidad de los poetas de Damasco, pues mi único fin es documentar lo que está a punto de suceder, para su conocimiento por las generaciones venideras et mayor gloria de Dios.
Yaqub ibn al-Hadar

Campo de Gibraltar

Al Andalus en 1097. Yaqub ha cruzado el Estrecho de Gibraltar.   Mis pies descansan sobre la tierra de Al Ándalus. Doy gracias a Dios, el Señor de los Mundos, por habernos permitido cruzar el Estrecho sanos et salvos. Jamás había subido a galera ni barca, et aunque la travesía no fue larga, me paresce haber envejecido veinte años.

    Junto a nosotros se levanta Yabal Tarik: la montaña Tarik, el gran guerrero musulmán conquistador de Al-Ándalus para el Islam.

    Contemplar los mismos paisajes que vieron sus ojos me parece una buena forma de comenzar a resarcir el daño que los bárbaron del norte han causado a su legado. Ahora debemos montar las jaimas et esperar a que desembarquen todos nuestros hermanos.

Yaqub ibn al-Hadar